Dicen que todos tenemos una historia que contar; algo que se bloquea y no dejamos salir por más que insistan las malas caras. Parece que yo esoty llena de secretos, y la gente me pregunta y volteo a ver al cielo. Me echo más perfume para disimular, me llevo de esas toallas húmedas para que no pregunten y me aprieto las agujetas de más para que no volteen a ver donde no les incumbe. "De todos modos no lo entenderían", es lo que terminamos diciendo. Hmm, y como no me voy a dar a entender, los escondites no serán tan evidentes y hasta yo me revolveré a mí misma. Bah, me divertiré en el proceso y eso siempre es bueno.Pero, ¿qué importa hablar de las cosas que hay adentro si están calladas por el momento? ¿Qué importa adentrarse a las confesiones que de todos modos vendrán a su debido tiempo? ¿Qué caso tiene interrumpir un abrazo delicioso con agonías que ya ni agonizan? ¿Para qué amargar el momento del ahora con historias hundidas del pasado? No, no tiene caso. Aún no. Hell, nunca lo tendrá porque la cosa no va por ahí. La neta no tengo idea de por dónde va; yo sólo sé donde estoy y me voy con ello. Se siente bien, pero tampoco estoy en las nubes. No me conviene irme a las nubes en este caso.
Olvidé decirle que todo había terminado. Supongo que habrá que pasar una vez más; y a decir verdad, no me quejaría. Tan malacostumbrada estoy que una más, una menos, me viene dando igual. Es importante cerrar capítulos en la vida, y llegó el momento de cerrar éste. No precisamente porque estoy abriendo otro, aunque sí... estoy abriendo otro. Pero no cierro aquél por éste, no es así. No me estoy explicando como de costumbre. Bah, "de todos modos no lo entenderían". Yo sólo diré que todos necesitamos comfort y si se acaba en un lugar, hay que irlo a buscar a otro, ¿no? Leyes de la naturaleza. A veces no se acaba recíprocamente, pero con un lado que ya no quiera funciona. Man... what the hell is she talking about, right? Equis.
No me agobia. No me agobia nada. Es cierto, tan cierto que realmente no me importa, que me impresiona que no me importe. Le doy imporancia a mi indiferencia, más bien. La valoro. Sí va a funcionar esta vez, lo sé. Porque estoy metida en otro lado ya, tengo otro lugar a donde escabullirme ya. Otros escondites, otras puertas, otros caminos. De hecho, es sólo uno. Y no me emociona, nadamás me deja respirar de nuevo. No me vuelve loca, me libera. No me desbalancea, me relaja. ¿Por qué debería agobiarme? Qué importa aquello ya. Las cosas cambian... y yo he cambiado tanto para bien últimamente. Me siento otra; de la misma esencia, pero otra con la cabeza más inteligente y alegre.
Tampoco me anima tanto, porque es un terreno desconocido. Tampoco estoy de paranoica cargando armas y con las defensas hasta arriba, no. Estoy caminando en paz, es todo. Sigo en mi rollo con un algo por ahí que me acompaña, pero igual puede no estar y voy a seguir tranquila. Tranquila, como me lo llevo mereciendo desde hace tanto. Tranquila porque ya no se vale, ya no vale, ya me vale. Y como me vale, caso último de escribir estas tonterías... no tiene caso y creo que hasta aburro gente, ja! Mañana será un día bien padre. Perdón, de antemano, si en algunos días más empiezo a desaparecer. Las cosas cambian, como dije, igual que las prioridades. Me lleno de mugrero y horarios y compromisos. Mi itinerario se ahoga y me traga... y me gusta. No es como que termina cambiando algo, la verdad. Sobre aviso, no hay engaño. ¿Qué tal?

