JacquelineB.
Supongo que, por mera lógica, encuentro gran inspiración en grandes cosas. Tengo un gusto por mover montañas, a pesar de que a veces siento que no he movido ni un montonsito de arena. Continuamente critico mis propios logros y deslogros, sólo para darme cuenta que sigo estancada. Después, me pongo ojos de otro color y ¡al contrario! Todo corre en desmedida, no puedo controlar el tiempo y se me apresuran las cosas. Todo me es un vaivén de emociones, decisiones y complejidades de vida ahorita.

Esas grandes cosas realmente no son más que un montón de pequeñas cosas pegadas entre sí. Realmente lo que termino apreciando es la división de todo aquello, porque el producto en sí no es mi meta. Las experiencias son mis metas, los colores y texturas que delineo con las yemas, los lugares encantadores que me cantan algo diferente, la magia esa que no se puede copiar o repetir.

Busco que toda mi vida esté llena de eso. Puede ser de eso y más, pero con eso me bastaría. Tengo mucho a mi disposición y mucha pasión por darlo, para terminar teniendo más. Pretendo coleccionar todos esos papelillos, imágenes, letras y sonidos en el ser, para poder decir algún día qué fue de mí y a dónde fui a dar.

Me entran los miedos esos de madrugada aún, pero cada vez puedo conectar mejor las salidas de los laberintos y encontrarme con que ya no estoy tan lejos de todo eso. Casi que aunque no lo busque, viene corriendo a mí como una estampida. Ya es tan inevitable que me encanto de la emoción por su llegada.
JacquelineB.
Tuve que hacer esa llamada. En mi mente sabía que no me serviría de nada y sólo iba a cerciorarme de lo que estaba pensando, de lo que ya había decidido sin ayuda de nadie. Es tan obvio, pero como siempre, prefiero darle el beneficio de la duda a la obviedad y darle oportunidad de comprobarse contraria. Naturalmente, fallé y me dijeron exactamente lo que ya sabía que iba a escuchar.

Todo esto es un mentado juego. En alguna edad, recuerdo que estas cosas hasta eran de mi agrado, los podía incluso ver como pasatiempos, me entretenía y me gustaba la incertidumbre del resultado. Estaba más chava y realmente no me importaba, esa es la verdad. Ya es 2011, casi 12 años después de cumplir los 12 años y que me pegara la pubertad. No quiero juegos.

Jugar también es arriesgar. Y ponerme a mí misma en la línea cuando ya sé cuan vulnerable estoy, es simplemente ridículo, ignorante o de plano infantil. La verdad es que lo veo y entiendo cómo los caminos sí se entrecruzan, pero parece que vuelven a separar más adelante... Tengo miedo, eso es todo.
JacquelineB.
While napping earlier today, I dreamt the idiot people of the world didn't want to give up their closet space to save the world from total annhilation. By throwing out all of their unnecessary crap into the Pacific ocean, they could help stop (or at least slow down) the accelerated rising levels of sea water from the Atlantic. Don't ask why.

You see, the continents were literally drowning. Canada was "shipping off" to join the new earth crust that had been formed near Europe, where the rest of the continents were joined together to form a new version of Pangaea. Already the Americans had "bought" their ticket to safety and deserted their land with cowardice, with no interest of helping anyone but themselves. Shocking, huh?

Mexico and South America were doomed. Our only hope, which was my sole mission, was to dig a deeper Panama Canal so both the Atlantic and Pacific oceans would mesh together in order to stabilize themselves into the same sea level and stop the drowning.

So, there I was, trying to save the world with a shovel. And no one would help, of course.

*Note: This was a dream and I'm not a geologist, so no judging on the logic.
JacquelineB.
Entrada número 150.
A muy poco de cumplir cinco años de tener este blog.
Y estoy totalmente seca de ideas.
Qué cosas.
JacquelineB.
Hablé de lo malo. Hablé de mis heridas, los viejos momentos, los recuerdos de represión. Algunos de los malos momentos sé que salieron a la luz, junto con la carga y las historietas del ayer. Mucho sobre el pasado, mucho sobre mi presente pensante del pasado. Fue poco en duración, pero mucho en contenido. Hablé sobre el deslindaje de esto y el otro, de los aquellos. Pude, pero no quise decir más... Está bien: Quise, pero no pude decir más. Los miedos, las entrañas, el apretujar de los párpados cuando llega a la conciencia la memoria de todo eso. Acerca de mi discapacidad de soltar lo que retengo. Sobre el apego-desapego de las cositas de la vida y también las cosotas. Qué cosas.

Me salvo, porque también hablé de lo bueno. Se pudo saber sobre lo que me gusta y lo que solía gustarme. Hablaba sobre las dichas y los deseos, la belleza de las cosas actuales y las antiguas. No sé cómo me perdí entre uno y otro tema, la conversación parecía infinita. Platiqué conmigo misma... Sí, en voz alta y todo. Bien, un tercero no me cayó nada mal, después de tanto encerrar los pensamientos. Pero, así, sentí como si fuera una charla (aunque limitada por mis neurosis) real. Y, curiosamente, eso es de lo que más necesito ahora. Lo real, palpable y evidente.