JacquelineB.
He concluído que mi familia es única. Es algo que llevo sabiendo desde que tengo uso de mi razón, pero es algo que comprobé una vez más el fin de semana pasado. Y aquí va la historia:

Pamela, mi hermana, y mi papá nos dijeron unas semanas antes que tenían unas "vacaciones sorpresa" para todos. "Todos" incluye la familia (mis papás, mis dos hermanas mayores, mi hermano y yo) y los allegados (el esposo y novios de los hijos). En total, conformamos diez personas. El viernes pasado, pues, después de que Sergio (mi novio) fue a recogerme a la UDEM en la noche, corrí a empacar lo que me faltaba para llevarme al susodicho viaje porque habíamos quedado de salir a las 8 PM en dos carros y ya eran casi las 9 de la noche.

Nos trepamos, pues, con todo y maletas, colchas, laptops, trajes de baño, ositos de peluche (sí, todo esto estaba en la lista de cosas que había que llevar y no sabíamos ni para qué) y partimos. No pasaron ni cinco minutos de haber arrancado en la avenida Garza Sada cuando Pamela dice que se le había olvidado algo en la casa. Sonaba bastante normal, así es esta familia de repente (me incluyo a mí misma). Llegando, ella nos dice que nos bajemos todos no sé con qué excusa y la seguimos a la entrada de la casa... Y a todos, de la nada, nos dice: "Es aquí".

Entre shock, risas y desconcertación, todos tardamos un poco en reaccionar/entender lo que estaba sucediendo. Aparentemente, tendríamos un "Crazy Camp", como ellos decidieron llamarlo (Pamela y mi papá, los organizadores) todo el fin de semana en mi casa. No podíamos salir a nigún lado, se habían organizado actividades, "chores" y todo tipo de cosas divertidas para los tres días. Los hombres durmieron en una parte de la casa y las mujeres en otra. Todos estábamos ahí: mis papás, Yolanda y Thierry; Michelle (mi hermana) y su esposo, Arturo; Pamela (mi otra hermana) y Benny, su novio; mi hermano Alan y su novia Alejandra, y Sergio acompañándome a mí. Las cinco parejas bajo un solo techo por tres días.

Y esa misma noche, todo comenzó. Pamela nos dio una explicación de lo que se trataba y nos enseñó un calendario que imprimió en grande para ver el plan. Tenía nombres en código, para que no entendiéramos lo que nos esperaba y no arruináramos la sorpresa de todo. Nos dijo ahí, también, que desde octubre lo estaban planeando. Yo estaba más que emocionada y feliz. Se me hizo genial la idea y ya quería que todo empezara.

En fin, mi papá se llevó a Benny, Sergio y Alejandra a unos departamentos que mi papá renta cerca de mi casa por los víveres/provisiones para el fin. Los demás nos quedamos en casa bajando todas las cosas de los carros que habíamos trepado en vano para satisfacer la ilusión del viaje. Cuando regresaron todos con bolsas y bolsas de comida, Pamela arrancó con la primer juego. En cada juego se eligió un moderador diferente y equipos diferentes al azar (siempre fueron dos equipos o juegos individuales). Los juegos eran competencias para obtener puntos/dinero que se iban acumulando individualmente en unos "buzones" con los nombres de cada quien. Había dos premios mayores para los dos primeros lugares. Además, se repartieron al azar a quién le tocaba hacer de comer y recoger en los distintos días, porque naturalmente íbamos a estar haciendo mucho mugrero todo el fin de semana.

No entraré en los detalles de cada juego, pero al menos mencionaré que jugamos lo siguiente (de lo que recuerdo, al menos): voleyball en el patio con una pelota gigante y los pies amarrados, pictionary actuado, "papelitos" o "charades" (en el que nosotros escribimos nombres de cosas que adivinar actuando, dibujando y demás), tiro al blanco con arco y carabina de postas, el juego ese en DVD de "Are you smarter than a fifth grader?" que es de cultura general, "Declaro La Guerra" (quienes no conocen este juego, no tuvieron infancia), pericocha, matatena, bebeleche, busca del tesoro, armar rompecabezas lo más rápido que se pueda, buscar datos curiosos en Internet, el juego ese en el que te ponen un post-it y tienes que adivinar qué eres haciéndole preguntas a tu oponente, retas de Tetris Attacks (Super Nintendo), Texas Hold'Em... y ya no recuerdo más. ¡Toda una bola de juegos divertidísimos! :D

El domingo, alrededor de las 7 de la tarde, todo terminó. Nos sentamos todos en la sala, agotados, y empezamos a platicar y reír de todo lo que habíamos vivido juntos. Cada quien tuvo la oportunidad de expresar lo que pensaron, cómo se sintieron y qué opinión general habían tenido de lo que se había hecho. Todos dijimos cosas buenas, de repente algunos comentarios sobre cómo mejorar para la próxima (porque aparentemente estuvo en todos que esto se tenían que volver a hacer), cosas que aprendimos y descubrimos de nosotros mismos. Fue increíble, como dijo Michelle, cómo logramos tanta diversión sin la necesidad de gastar casi nada de dinero. Nos sentimos más unidos, más en confianza. Realmente fue una experiencia increíble que jamás olvidaré.

...Y llegó el momento de la verdad: ¡Yo me llevé el premio mayor! Con $3,749 "pesos" acumulados, fui el primer lugar de todos y me gané un juego de mesa parecido a aquél que mencionaba de cultura general, junto con una carta escrita por Pamela en la que me felicitaba y me decía que yo tenía que organizar la siguiente jornada, haha. Michelle y yo ya dijimos que haremos la siguiente. Y mi mamá, en segundo lugar, se ganó otro juego de mesa similar. Total, comprobamos al mundo una vez más que soy fenomenal y victoriosa, haha.

Pamela dio unas palabras sobre el placer que le dio haber vivido esto y que todos hayamos cooperado como lo hicimos, que nos hayamos abierto a la experiencia por completo y que estaba agradecida con todos por haber accedido a hacerlo. Mi padre, que he visto llorar menos veces de los dedos que tengo, se le hizo un nudo en la garganta y le fue muy difícil hablar a pesar de que sólo quería decir una cosa. Me paré a abrazarlo, seguida de todos los demás y por fin, entre lágrimas, le salió decir: "Me dio gusto volver a ver a mis hijos pequeños".
JacquelineB.
[Primera entrada del año J].

Hoy fue el primer día del último semestre... y fue un fiasco. Dormí apenas las tres horas, porque las vacaciones hicieron un caos de mi horario de dormir, que terminé moviéndome durante la noche y descansaba por el día. Aún así, dejé que mi despertador se apoderara de mí a las 6:00 AM de la mañana en el primer lunes de clases de mi último semestre de carrera. El departamento de Psicología siempre tuvo un lindísimo sentido del humor, por lo que decidieron programar la clase de Programa de Evaluación Final (PEF), en la que se nos asesora para la elaboración de la tesis profesional, en un horario de lunes, miércoles y viernes a las 7:00 AM. Yo creo que, además de su crueldad, lo hacen porque saben que vivo a 40 minutos de la UDEM y saben que tengo que levantarme cuando el sol aún no sale para llegar a tiempo... y su humor no termina ahí.

Llegué corriendo al salón 2304 (espacio asignado por el sistema de elaboración de horarios) sólo para encontrarme con un salón cerrado, apagado y, para mi desgracia, completamente vacío. Busqué en los alrededores, el laboratorio de psicología, los auditorios, las oficinas del departamento... y nada. De hecho, ahora que lo pienso mejor, la UDEM estaba bastante silenciosa para ser primer día de clases. En fin, me dí la vuelta hasta allá para absolutamente nada, sólo para enterarme algunas horas después que la junta de los alumnos de último semestre será mañana martes a las 3:00 PM en uno de los auditorios. Qué lindos, ¿no? Eso de tener un correo exclusivamente de la universidad aparentemente no tiene uso alguno, mas que hacernos perder el tiempo metiéndonos a revisar día y noche cómo se la pasan mandándonos una gran masa de... nada.

Pero, en esencia, estoy feliz de haber regresado a clases, mucho más feliz de lo que hubiera pensado. Como dije anteriormente, la universidad estaba como de luto. Tremendamente callada y deshabitada. Hasta me sorprendió lo fácil que fue encontrar estacionamiento (la UDEM se reconoce por tener el peor sistema de estacionamiento del estado... o bueno, debería, porque en verdad es fatal). Al menos así se sintió cuando muy apenas ví un alma barriendo las hojas que se empiezan a caer de los árboles en las áreas verdes. Hacía un frío de los mil demonios, lo cual siempre ha sido curiosísimo, porque en el lustro completo que llevo yendo a clases para allá en tiempos de frío, siempre salgo de mi casa a una temperatura y llego allá a otra. Y jamás pude aprender, con toda la preparación académica que se me ha impuesto en ese lugar, este simple hecho: Siempre que salga de mi casa y sienta que sólo necesito un chaquetín ligero, significa que necesito gabardina, bufanda y guantes allá en el otro pico de la metrópoli.

*Sigh*. Ya se siente cada vez más cerca mi graduación. Cielos. Honestamente, creo que aún no me cae el veinte, y probablemente no me caiga hasta estar inmersa en plena época de finales, con los últimos trámites, entregas y pagos. No sé ni qué pensar ni cómo reaccionar, quizá porque todavía no me cae todo el peso encima. Gente por todos lados me dice que lo disfrute demasiado, los últimos seis meses de carrera, de universidad, de los años "dorados" o "maravillosos" de nuestra juventud. No lo veo tan fatalista, pero entiendo a lo que se refieren.

Sí, caminando en ese silencio y soledad en el vasto campus de la facultad, me entró la melancolía. Los últimos seis meses en los que me levantaré apurada para que no me pongan falta, en los que me desvelaré haciendo tareas que no entiendo, contestando exámenes para los que no me preparé, topándome con amigos en los pasillos y dándonos una rápida actualización de nuestras vidas en dos minutos, volándome clases para perderme en los salones de música, disfrutando una hora libre para comer con compañeros, correr de punta a punta del campus porque olvidé imprimir un trabajo, sentarme en el zacate a leer y platicar, ensayando para el concierto musical del semestre y pararme en el escenario de la universidad... Y como esas, tantas cosas más que empezaré a extrañar demasiado cuando me esté poniendo esa toga y virrete, en ese último día en que cierre este capítulo y me vaya caminando con mil recuerdos.

Es un extraño sentimiento, éste. Una sensación de alegría y melancolía al mismo tiempo, que se sumerge en mí de una manera extrañamente armoniosa, siendo sentimientos que se oponen entre sí. No olvidaré lo que significará esta última parte y, desde hoy, con todo el estrés que me espera en el semestre más pesado de mi carrera, sé que disfrutaré infinitamente cada día y cristalizaré cada recuerdo con más aprecio que nunca.

P.D. Por cierto... ¡Feliz año nuevo! :D
JacquelineB.
Mi regalo más preciado de esta Navidad es una máquina de escribir fabricada en la década de 1920 por Royal Typewriter Company, Nueva York. Salió de un puesto en el Corredor del Arte, en el Barrio Antiguo. Huele a... *suspiro* deseo. Huele a antigüedad. Huele a que 100 años de palabras le pesan. Está tan íntegra como si la hubieran hecho ayer. Es de las pequeñas, con fachada de madera y teclas redondas que se sienten tan suaves al apretarlas. El mecanismo está perfectamente intacto. Y, para mi perfecta conveniencia, está equipada con un estuche para llevarla a los zacates y sombras de por ahí. Esta máquina es ideal para mí y es ideal que la tenga por primera vez en este invierno. Obvio, ya la he empezado a usar.

Anoche, cuando la mitad del mundo estaba dormido, me escabullí a la sala con una cobija, una almohada y mi máquina de escribir. Prendí el pino de navidad y el calentador porque el frío me entumió los pies, todo complementado con el calorcito de un rollo de canela recién horneado y un vaso de leche caliente. Me sentía inspirada... No tanto para escribir de mí o sobre algo nuevo, ningún tema en particular, sólo para disfrutar de los olores del pino, la canela y la antigüedad esa impregnada en mi máquina. No escribí nada increíble, sólo unos párrafos sobre ella. Lo transcribo aquí:

"Diciembre 27, 2010. Es un increíble sentimiento, realmente, estar escribiendo sobre un artefacto tan antiguo y tan hermoso. He empezado a encontrarle un gusto bastante grande a esta máquina de escribir, tanto que creo que algún día voy a escribir libros enteros con ella y todavía no lo sabe (mucho menos yo).

Bien es cierto que ya llevaba años queriendo tener una máquina de escribir, y ésta no es cualquiera. Creo que algo tiene, un no sé qué que quizá tendré que descubrir más adelante, conforme vayamos conociéndonos mejor. Yo soy nueva y torpe aún en el planeta, pero por alguna razón aún desconocida para mí, nos hemos estado entendiendo mucho mejor de lo que hubiera creído. Todavía no es muy responsiva, pero sé que le caigo bien. Por mi parte, al menos, me voy acostumbrando a sus mecanismos, sus teclas, su olor.

Es mucho más rápida de lo que pensé... ¿O quizá la rápida soy yo? Sólo sé que tiene casi cien años fascinando a sus distintos dueños que ha tenido en este mundo, siendo quizá única y paciente testigo de mil y un sueños entretejidos entre cada golpe de tecla. Estoy segura de que cada uno de sus dueños anteriores la quisieron tanto como sé que yo llegaré a quererla... Sí, ella. Por cómo me ha tratado en estos primeros días, creo que es mujer.

¿La deleitaré yo algún día como ella me deleita a mí? ¿Le gustarán mis textos, mis cartas, mis ensayos? ¿Llegaré a aburrirla? ¿Seré siquiera cercana a lo interesante que solían escribir sus dueños anteriores? Bueno... Esperemos que no.

Sé que necesita un nombre, pues. Pero, ¿cómo siquiera empezar a pensar en un nombre para una máquina de escribir? Hasta parece estúpido, lo sé. Pero, bien, todo aquél que me conoce y me conoce bien, sabe que al encariñarme yo con algún artículo especial, tiendo a ponerle un nombre inmediatamente. Eso sí, no quisiera ponerle un nombre que ella llegara a aborrecer. Creo que me gusta el nombre de Carmen. No sé por qué, pero suena a que queda. ¿Le gustará a ella? Puede ser que ya tenía un nombre antes de llegar a mis manos, pero no se lo encuentro por ningún lado y todavía es muy reservada conmigo... Bien, mientras no la escuche objetar, Carmen será."


JacquelineB.
Personalmente, mis dos nombres son de mi completo agrado, principalmente porque ninguno de mis nombres dieron pie a que alguien me aventara un huevo a la cabeza cuando estaba en la primaria, o que formaran apodos ridículos con lo que un niño cruel de siete años alcanza a imaginar. Pero, ah, esos significados... Nunca fui una persona con ese afán que de repente tienen algunas personas por los significados de los nombres, nunca he tenido la energía suficiente como para investigarlos, pero el día que me enteré lo que significaban los míos, pasó algo así como que el mundo se me vino encima.

Mónica, mi primer nombre, significa "aquella que ama la soledad". ¿Así o más cruel, mamá y papá? Bien es cierto que quizá soy la más antisocial e incomunicada en la familia, pero ¿solitaria? Si algo, siempre le he tenido miedo a quedarme sola. Quizá es la manera cruel e irónica de Freud para decirme que siempre quise estar sola y por eso ahuyento a familiares, amigos y hasta amantes. Cierto es que he corrido gente de mi vida porque son absurdamente patéticos, ridículos, hipócritas o chiflados. Suelo encontrar algo insuficiente y no llenador de una nueva amistad y la rechazo. Cierto que me la paso casi todo el día encerrada en mi cuarto, tirada sobre mi alfombra, mordiendo una pluma o tocando una melodía. Cierto que tengo un historial de malas relaciones que tuvieron que terminar, pero... Oye, tengo apenas veintitrés años (recién cumplidos, felicidades a mí) y nunca he estado realmente sola.

Lo que me lleva a mi segundo nombre: Jacqueline. Siempre he estado enamorada de este nombre, excepto en la primaria, cuando lo rechazaba y le decía a todos los niños que me llamaba Mónica porque "Jacqueline" era un nombre tan extraño; en ese entonces, lo extraño era ridículo y, por ende, rechazado (eso sí, siempre odié que las maestras me dijeran "Mony"). Definitivamente no quisiera nombrar a una de mis hijas por mi segundo nombre, a pesar de que me gusta mucho, por dos razones: 1) siempre he sido algo enemiga de nombrar hijos después del propio nombre, como que hay algo de tendencias narcicistas por ahí (aunque lo apruebo cuando se trata de conservar cierto nombre transgeneracionalmente); y/o 2) el significado en sí del nombre es aún más deprimente que una niña que no quiere tener relaciones interpersonales: "la que suplanta". Sí, así nada más. Esa es la completa definición. ¿La que suplanta qué, maldita sea? Leyendo más a fondo, pues, me encontré con una historieta antigua por ahí en la que una mujer vieja suplanta la esposa de un viudo, una mujer con nombre de Jacqueline. Me deprimí al instante, ni siquiera quise leer el final de la historia. Parece ser que estuve predestinada a quedarme sola toda la vida y después, cuando la vejez me carcoma la piel, suplantar esposas muertas.

Por suerte, me topé con uno de los hermanos que trabajan para la división de Pastoral Universitaria en la UDEM. Le expliqué de mi complejo y como él siempre ha sabido de definiciones de nombres (a eso se dedica), me fue conveniente escuchar su versión. Tendrá el hombre alrededor de ochenta años, pero al preguntarle se emocionó tanto que me contestó, cual adolescente en drogas, lo siguiente: "Mónica" venía del prefijo monos, que significa una, única, singular. Habló sobre la originalidad, sobre cómo la persona que carga ese nombre está hecha para hacer cosas extraordinarias y trascendentales, cosas que nadie más ha hecho en el mundo. En su esplendor femenino, el nombre se caracteriza por describir a una mujer de creatividad, expresión, arte; así como se define como una persona que ama y es amada puramente, de manera única y eterna.

Me sentí en la gloria. No sé cuántos años estuve pensando mal de mis nombres y creyendo que tenía una maldición que me dejaría solterona toda una vida hasta alimentarme de la felicidad de otra ya estando decrépita. Hasta quise sentirme identificada con los nuevos significados, queriendo adueñarme de ellos y buscarle toda individuación* a los diferentes elementos que escuché: única, original, extraordinaria, artística, eterna, amada. Justo antes de que se retirara, lo detuve y le pregunté sobre mi otro nombre... "Ah, bellísimo nombre", me contestó, "terrible significado".
*Principio de individuación (principium individuationis): Aquel proceso que engendra un individuo psicológico, es decir, una unidad aparte, indivisible, un todo. [Jung, C. (2005). Recuerdos, sueños, pensamientos. Los Tres Mundos: Barcelona.]
JacquelineB.
YouTube: Alanis Morisette - Head Over Feet (Music Video).

I had no choice but to hear you
You stated your case time and again
I thought about it
You treat me like I'm a princess
I'm not used to liking that
You ask how my day was
You've already won me over in spite of me
And don't be alarmed if I fall head over feet
Don't be surprised if I love you for all that you are
I couldn't help it, it's all your fault
Your love is thick and it swallowed me whole
You're so much braver than I gave you credit for
That's not lip service
You've already won me over in spite of me
And don't be alarmed if I fall head over feet
Don't be surprised if I love you for all that you are
I couldn't help it, it's all your fault
You are the bearer of unconditional things
You held your breath and the door for me
Thanks for your patience
You're the best listener that I've ever met
You're my best friend, best friend with benefits
What took me so long?
I've never felt this healthy before
I've never wanted something rational
I am aware now, I am aware now
You've already won me over in spite of me
And don't be alarmed if I fall head over feet
Don't be surprised if I love you for all that you are
I couldn't help it, it's all your fault...