JacquelineB.
Me espera muchísimo ruido las siguientes semanas. Ya se imaginarán por qué. Siempre hay mucho que hacer en música y psicología. Realmente siento que estoy estudiando dos carreras... De hecho, le dedico más tiempo al hobbie que a la profesional. (Ni me dí cuenta, pero ahí está mi inconsciente traicionándome puntualmente: mencioné primero la música que la psicología... go figure). No es que me gusta más una que otra. A la psicología le dedico las mañanas y las noches; las mañanas en clases y en las noches tareando. El resto del día, toda la tarde prácticamente, es para la música.

Debo admitir que me está volviendo algo loca/inestable/demente. Probablemente es el efecto pre-exámenes-finales o algo por el estilo. Me he estado esforzando demasiado para mantener ambas disciplinas equilibradas, pero parece que no puedo estar bien en una sin estar mal en la otra. Tiene que haber una manera de balancear, ponderar y organizar las maneras, las horas y el sudor en cada una para que ambas estén equilibradas y satisfechas. Es como si tuviera dos novios. Ambos necesitarían de mi tiempo, mi atención, mi cuidado, e te ce. (No, gente, no tendría dos novios a la vez).

Lo curioso es que después de esas semanas de RUIDO y PÁNICO, vienen las tan anheladas y heladas vacaciones de invierno. La navidad se aproxima y tengo tantas ganas de no hacer nada y hacerlo todo en mi no-actividad. A decir verdad, parece que me muevo más en vacaciones que en cualquier otro momento. Es ahí donde finalmente me puedo poner a terminar proyectos personales truncos, y empezar otros sueños que siempre se quedaron sueños... (hablo de escribir, pintar, cocinar, decorar).

Estoy tan confundida ahorita, pero no me sorprende... ¿cuándo NO estoy confundida? Bueno, llevo casi 2 años confundida. Ya ni sé si quiero estar sola o acompañada en el invierno... y eso que vendo tanto la idea de que todos liguemos ahorita que técnicamente aún es otoño y estamos a tiempo, para tener las provisiones necesarias en el frío (¡acurrucaciones!). Es una idea linda y deliciosamente romántica, pero desgraciadamente ya la hice demasiado complicada. Maldita sea. No es mi intención. Han pasado los meses y cada vez pongo la cuerda más arriba, como esperando más, queriendo más... o quizá, debajo de todo, estoy prolongándolo más. Parece que quiero que batalle, que demore, que le cueste llegar. Claro que todo esto no lo hago en mi plano de conciencia... pero, argh. Yo no era así. Creo que puedo regresar a como era antes. La gente sí cambia, ¿no? Quizá puedo retroceder y... Bah, es casi imposible.

No sé para qué me hago tantas bolas. Al menos por ahora no lo puedo evitar, y cuando tenga el tiempo de ponerme a pensar y realmente meditar estas cosas... ya veré cómo lo resuelvo como se debe. Y ya. Simplificar las cosas y abrir más el camino que he ido llenando ya de espinas cada vez más espesas. Es que es cierto, parece que quiero que no entre nadie... *shock*. Pues no es así. Es que, argh, maldita mente que juega conmigo. Quiero con todas mis fuerzas, pero no me dejo por miedosa o ya ni sé por qué. No me suelto y eso me desespera. ¡Antes no era así! Eso es lo que más me pega; el hecho de saber que alguna vez no tenía esta barrera tan alta, tan gruesa, tan resbalosa. Lo bloqueo y no quiero bloquearlo.

Quizá es porque simplemente quiero que esta vez sea real. Quizá es porque no quiero jugar otra vez. Quizá es porque esta vez lo quiero en grande... y para encontrarlo es todo un laberinto. YO soy todo un méndigo laberinto. Lo peor del caso es que me encanta. ¡¿Apoco no soy bien desesperante?! No sé cómo mis amigos no han salido de aquí corriendo por sus vidas.

Pero sí... lo admito y lo reitero. Me encanta complicarme las cosas. No todas, naturalmente. La mayoría las prefiero sensishitas y por ende, son más disfrutables. ¿Pero en el amor qué? Lo sencillo no aplica. No, para mí no. CLARO, el golpe es de lo más sencillo. Girl meets boy. Girl falls in love with boy. Done. De hecho también me encanta el hecho de que el "proceso" no es un proceso en sí... ¡Wuo! ¡Tuve un déja vu justo ahora! :D Qué cool... *ahem*. Estem, sí. De hecho también me encanta el hecho de que el "proceso" no es un proceso en sí... no hay pasos a seguir, no hay un instructivo, there's no wrong or right way to do it. Simplemente ES, y todo lo demás que se vaya al caño.

Lo complicado realmente viene cuando empiezas a racionalizar las cosas. Son como dos Jackie's. (Sip, teoría de Raúl pero que naturalmente aplica para todos y ya todos se la saben). El yo emocional, el yo racional. El emocional es a todo dar... está bien idiota y todo le sale mal. Todo lo hace reaccionar, para bien o para mal. Todo le emociona, todo le pega, todo le evoca. Sip, está BIEN wey... :) pero cae muy bien. El racional es inteligente, analítico, calculador, protector. Las cosas le salen bien y no le duele nada. Pero ARGH, cómo nos choca que en muchas ocasiones no nos deja disfrutar del momento y portarnos como niños. ¡Que eso debería ser 24/7, qué no! Pero admitamos que ya cumplimos 20 años y que no en todas situaciones podemos ser pequeñuelas chicuelas chimuelas. Y admitamos también que gracias a ese lado racional nos hemos evitado unas buenas sangoloteadas y tropezones que no nos dejan una verdadera enseñanza porque hemos cometido ese error 80 veces antes, "con la misma piedra".

Es relativo. Sin embargo, al menos por el invierno... Al menos por el invierno, ¡maldita sea! Quisiera que ese padre racional se callara tantito, que se bajaran las defensas. Como alguna vez dije en este mismo blog en Diciembre del año pasado, es en esta época cuando me pongo toda calientita, invitadora, tierna. No sé si es una respuesta biológica natural a las bajas temperaturas, o la bonita sensación de que se acerca la Navidad y todos tenemos que ser lindos con todos, pero eso es lo que pasa. Sin embargo, no sé por qué me da la sensación de que este año va a estar más racional la cosa. Si no le pido a aquél que se quede en silencio este par de meses, no lo va hacer (cuando en años anteriores era algo natural, que realmente ni me daba cuenta cuándo le picaba al switch y la barrera bajaba poquito a poco, hasta no tener ni una pulgada de altura).

De nuevo, racionalmente hablando, es algo bastante peligroso. Claro que cuando las defensas andan bajas soy más vulnerable, y cualquier golpesito me va a doler hasta el alma. El emocional también tiene sus defensas... el emocional negativo, al menos. El emocional también puede ser serio, enojón, ¡agresivo! Fregados no. Bueno, quizá no "agresivo", pero sí defensor. Pero todo lo hará desde los sentimientos, y todos sabemos que cuando actuando bajo sentimientos no pensamos muy bien las cosas.

¡Pero al diablo con todo eso! Llevo 300 días del año de este lado de la carta, al menos los 65 días que restan quiero bajar mis defensas. ¡A ver si así me dejo! A ver si así me suelto un poquito más, pongola cuerda floja a un nivel más razonable y empiezo a abrir quizá no la puerta entera, pero ventanillas por ahí... que ya he ido abriendo unas últimamente. Es que neta ya no puedo respirar. En mi propia cabaña de ACERO, ya no puedo respirar. Estoy sola inhalando mi mismo bióxido de carbono e intoxicándome en él. ¡Yaaa! Tengo demasiado que dar como para no estar dándolo cada sagrado minuto de mi vida.

Realmente creo, genuinamente, que si empiezo a abrir ventanas o hacer agujerillos por ahí aunque sea con las uñas, mi cabaña podrá volver a ser como era antes... de madera, iluminada, con plantitas colgadas en el borde de la ventana abierta para dejar entrar las brisillas del afuera, cortinas semitransparentes, el piso pulido y música de fondo. Por lo menos pido que haya movimiento. Puede ser que aún esté yo sola ahí encerradilla, barriendo la misma tierra y regando las mismas matas. Dije ventanas, no puerta. Obviamente el ultimatum es ese. La puerta lleva ya demasiado tiempo cerrada, y desde que cerró ya no es lo mismo... La falta de oxígeno empezó a pudrirlo todo.

Pero he encontrado en mí una cierta luz, propia, mía. Una disposición que había perdido, de volver a encenderlo y limpiarlo todo. Mínimo limpiarlo ya bien. No mentir que ya está todo listo para abrir la puerta cuando realmente no. No. Realmente sacar toda basurilla, comino y hasta la última pelusa. Ya no es tan difícil. Ya no hay ningún intruso ahí dentro, ningún ser caminando con los pies sucios, no-bienvenido, dañando mi suelo y picando mis paredes, ennegreciéndolo todo con música azul. Ya no me tiene limpiando atrás de él su mugrero. No. Ahora el mugrero que queda es mío, y ya me conozco cuando limpio un cuarto o una casa entera. Conozco qué tipo de tierra es, y es un proceso tres mil veces más sencillo... El poco desorden y polvo que queda son restos de mi propio caos que ya no es caos. Es una danza que se ha repetido ya demasiadas veces en todo este tiempo y ya me sé la coreografía entera. Ya sé por dónde piruetean los ganchos fuera de lugar, en qué momento los platos sucios se avientan un ball change por ahí y los libros se caen de las repisas marcando un armonioso saut de chat.

Me he envenenado la mente con esa coreografía y ya me aburrió demasiado. Ya me desesperó con los mismos pasitos estúpidos y la música que antes era melancólica, ahora es hueca y sin sentido. Ya sé atraparlos a todos en sus cifras de danza y como al menos una ventana sí he tenido abierta todo este tiempo, por ahí saldrán volando para romperse con el primer árbol que se les atraviese. ¡Sí! ¡Árboles! ¡Está repleto de árboles afuera! ¿Y yo como vieja amargada encerrada nadamás escuchando a lo lejos cómo todos los demás se trepan en ellos a darse besos secretos detrás de las hojas? ¡NO! De hecho por mucho tiempo le subía al volumen a mi enferma canción para callar las risillas de los demás... cínicamente, celosamente.

Dejé que la tristeza me pudriera. Pero lo que no te mata, te hace más fuerte. Mínimo ya sé dónde estoy, y mi yo racional lo ha analizado todo. Estoy queriendo limpiarlo todo lo más rápido posible, porque finalmente mi cabeza se puso de acuerdo con mi corazón. La cabeza racional pausó la música, agarró la escoba y detuvo ese caos psicotizador... Sí, apenas he agarrado la escoba. No he limpiado nada. El pequeño corazón empezó a latir demasiado fuerte, tanto que ya estaba tan desesperado por que la razón abriera una mentada ventana. Y por fin, ha hecho caso. Ha tomado las riendas, se ha puesto las pilas. Quiere sacudirlo todo en friega, para que la pobre niña loquilla de adentro por fin salga a besar un amor en el árbol... y lo invite a pasar a una cabaña de madera y aromas de jazmín.
JacquelineB.
Siempre que me dispongo a escribir una nueva entrada abro la opción de "Crear entrada" y me quedo viendo al suelo mientras la rayita esa al principio del párrafo se queda parpadeando ansiosamente a ver si algo de inspiración se asoma. Nunca planeo que voy a escribir. Realmente sólo vengo a abrir la página y por asociación libre empiezo a sacar cosas; a veces buenas, a veces no tan buenas, a veces pésimas y a veces para llorar (estas últimas no las publico, qué oso). Pero ya se habrán dado cuenta, aquellos que recurren este pobre sitio tonto y me leen con cierta frecuencia, que efectivamente han habido días en los que tecleo cosas nada interesantes y eso no está tan padre.

Ahorita que miraba el suelo antes de empezar a escribir, estaba pensando en eso precisamente. ¿De dónde empiezo a escribir? ¿Cuál es la fuente aquella de la que siempre me agarro para sacar las palabras? Y después de tan sólo 2 minutos de pensarlo, saqué toda una conclusión... y esa conclusión es la que pretendo escribir aquí: No tengo una fuente, al menos no viva. Solía tener una, one fountain of inspiration to rule them all. De ella se derivaban las demás, porque si todo estaba bien con esa fuente, las demás que tengo regadas por ahí terminaban ayudándome también. No sólo me ayudaban a escribir, sino también me dejaban saborear y tocar las cosas con más delicadeza. Me dejaban vivir más rico, más fresco, más libre.

Me puse a leer entradas anteriores, y DAMN... escribía mucho mejor entonces. Y es precisamente por eso. No es que no tenga una fuente, es simplemente que está seca... o la poca agua que sigue brotando está sucia y escasa, oxidando la piedra y haciéndola cada vez más rasposa. Es esto lo que bloquea mis pensamientos. Sé que tengo mil por ahí, mil más encerrados. Muchas más ideas, sueños y ambivalencias que contar. No las he podido dejar salir últimamente por algo... y ese algo es un algo sencillo: Estoy feliz, pero nada me apasiona fuertemente estos días. Y ya me conocen, yo necesito esa pasión diariamente, surja de donde surja.

Ese apasionamiento puede venir de muchas partes. Como dije, hay muchas fuentes. La fuente mayor sería la trillada y ya sofocada idea del amor. Trillada y/o sofocada, jamás morirá la idea tan romántica y hermosa. Las demás que tengo ahí están encendidas para efectos de que las estoy llevando a cabo (cosas de la carrera, la música, la familia y los amigos). Pero no sé por qué ya llegué a un punto en el que, con todas esas pequeñas fuentes aún encendidas, ya no me es suficiente para seguir igual de prendida. Necesito volver a levantarme en las mañanas más emocionada, más entusiasmada, más apasionada.

Estoy llevando días tranquilos. De hecho ya son meses que nada fuerte, exótico o fuera de este mundo ataca mi vida. ¡Eso es lo que quiero! Que algo llegue YA a girar mi mundo boca abajo, agitarlo todo, volverlo loco y volverme loca... Quiero correr y gritar de la emoción, de la adrenalina de estar viva de nuevo, reflorecer mi propia alma y hervir de felicidad.

No sé dónde lo voy a encontrar, pero maldita sea... que ya llegue. O al menos que no llegue nada, pero que pueda yo encontrar en mí misma algo que me vuelva a encender como antes. No sabría dar un ejemplo porque no sé qué podría ser. Estoy muy feliz, no malentiendan. No me quejo de nada y he adorado mis días de fiestas, festejos, alegrías. Pero ahora sí el hueco aquel se empieza a hundir más y más, tanto que ya es imposible tener todo lo demás encendido sin esa fuente gigante, la que está en el centro de la plaza, enorme, con capacidad ilimitada, la que todos pueden ver reflejada en mi cara cuando está encendida en todo su fervor, esa que avienta unos chorros de vida más altos que las nubes...

Me conozco capaz de encenderla, pero no puedo hacerlo sola. Algo tiene que pasar o alguien tiene que llegar a tocarme para poder mojarme en ella de nuevo. Que lo splashee todo, que salpique el agua muy lejos y que llegue a todo tipo de lugares, que empape todos los rincones y humedezca toda mi piel... Que alguien llegue con una presa entera de agua cristalina y que me la derrame toda. Que ahora sí la fuente vuelva a brillar su agua fresca con el sol, que ya nunca la apaguen de nuevo... y así reescribir mi historia.
JacquelineB.
Meet me here on November 11th, come alone
Bring your mouth and selective irreverence, we'll both see stars
Just one more tongue kiss before the sky falls out from this cloud we're hovering on
A kiss to send us off, a kiss to send us off

Kill your doubt with the coldest of weapons, confidence
No more words, just the sound of resplendent tongues colliding
One more tongue kiss before the sky falls out from this cloud we're hovering on
A kiss to send us off, a kiss to send us off

Here I am, there you are, on a wire connecting our hearts
There's a string, and it's tied to a kite
There's a storm in the sky, now the clouds become electric
There you are, here I am
Could I have a kiss to send us off, a kiss to send us off...
JacquelineB.
Dicen que todos tenemos una historia que contar; algo que se bloquea y no dejamos salir por más que insistan las malas caras. Parece que yo esoty llena de secretos, y la gente me pregunta y volteo a ver al cielo. Me echo más perfume para disimular, me llevo de esas toallas húmedas para que no pregunten y me aprieto las agujetas de más para que no volteen a ver donde no les incumbe. "De todos modos no lo entenderían", es lo que terminamos diciendo. Hmm, y como no me voy a dar a entender, los escondites no serán tan evidentes y hasta yo me revolveré a mí misma. Bah, me divertiré en el proceso y eso siempre es bueno.

Pero, ¿qué importa hablar de las cosas que hay adentro si están calladas por el momento? ¿Qué importa adentrarse a las confesiones que de todos modos vendrán a su debido tiempo? ¿Qué caso tiene interrumpir un abrazo delicioso con agonías que ya ni agonizan? ¿Para qué amargar el momento del ahora con historias hundidas del pasado? No, no tiene caso. Aún no. Hell, nunca lo tendrá porque la cosa no va por ahí. La neta no tengo idea de por dónde va; yo sólo sé donde estoy y me voy con ello. Se siente bien, pero tampoco estoy en las nubes. No me conviene irme a las nubes en este caso.

Olvidé decirle que todo había terminado. Supongo que habrá que pasar una vez más; y a decir verdad, no me quejaría. Tan malacostumbrada estoy que una más, una menos, me viene dando igual. Es importante cerrar capítulos en la vida, y llegó el momento de cerrar éste. No precisamente porque estoy abriendo otro, aunque sí... estoy abriendo otro. Pero no cierro aquél por éste, no es así. No me estoy explicando como de costumbre. Bah, "de todos modos no lo entenderían". Yo sólo diré que todos necesitamos comfort y si se acaba en un lugar, hay que irlo a buscar a otro, ¿no? Leyes de la naturaleza. A veces no se acaba recíprocamente, pero con un lado que ya no quiera funciona. Man... what the hell is she talking about, right? Equis.

No me agobia. No me agobia nada. Es cierto, tan cierto que realmente no me importa, que me impresiona que no me importe. Le doy imporancia a mi indiferencia, más bien. La valoro. Sí va a funcionar esta vez, lo sé. Porque estoy metida en otro lado ya, tengo otro lugar a donde escabullirme ya. Otros escondites, otras puertas, otros caminos. De hecho, es sólo uno. Y no me emociona, nadamás me deja respirar de nuevo. No me vuelve loca, me libera. No me desbalancea, me relaja. ¿Por qué debería agobiarme? Qué importa aquello ya. Las cosas cambian... y yo he cambiado tanto para bien últimamente. Me siento otra; de la misma esencia, pero otra con la cabeza más inteligente y alegre.

Tampoco me anima tanto, porque es un terreno desconocido. Tampoco estoy de paranoica cargando armas y con las defensas hasta arriba, no. Estoy caminando en paz, es todo. Sigo en mi rollo con un algo por ahí que me acompaña, pero igual puede no estar y voy a seguir tranquila. Tranquila, como me lo llevo mereciendo desde hace tanto. Tranquila porque ya no se vale, ya no vale, ya me vale. Y como me vale, caso último de escribir estas tonterías... no tiene caso y creo que hasta aburro gente, ja! Mañana será un día bien padre. Perdón, de antemano, si en algunos días más empiezo a desaparecer. Las cosas cambian, como dije, igual que las prioridades. Me lleno de mugrero y horarios y compromisos. Mi itinerario se ahoga y me traga... y me gusta. No es como que termina cambiando algo, la verdad. Sobre aviso, no hay engaño. ¿Qué tal?
JacquelineB.
La verdad no estoy en aprietos, pero ya saben cómo soy de dramática. He cumplido mis dos décadas y aún no me cae el veinte de que ya tengo veinte, ja. Probablemente por ahí de diciembre cuando de nuevo me pare debajo de un mistletoe y no tenga a nadie a quien besar, recordaré que es un año más ya... y que ya no soy una adolescente. Cuando cumplo años no siento nada, a decir verdad. Lo tomo como excusa para ver a mis amigos y brincar más de lo normal. Pero no me hace sentirme más vieja, más madura, o con nuevos propósitos. Para eso la época navideña; esa sí me pega duro siempre y generalmente de una buena manera. En mi cabeza sigo teniendo 19 años, y en el corazoncito probablemente unos cinco. Esa pequeña no sabe crecer, je.

Hoy hice lo que tenía que hacer en el día y fui feliz porque compré cinco libros nuevos. Al menos a una persona sí se los pude presumir, muahaha. Pero mañana seré la única ñoña presumida que llevará su stack de libros a la clase de Hermelinda, y todos querrán pedírmelos para hojearlos y envidiar que yo sí los tengo. Eso es poder, jajaja. Anyway, ya caída la tarde, ese a quien le presumí mis nuevas adquisiciones me dio un aventón a mi segundo hogar, la escuela: el ensayo endemoniado de Voces UDEM.

Me sentía "bien", pero traía unas punzadas en la frente que no me dejaban concentrarme en las armonías de Foot Loose y Sweet Home Alabama. Me quería sentar, pero Saúl: "Jackie, de pie". Cruzaba los brazos y me apretaba fuerte el antebrazo para pasar un poco de la sangre a las extremidades y no tanto a la sien, y Saúl de nuevo: "Suéltate, Jackie". Andaba gargosa y airosa la voz como efecto secundario de gripa, humo de cigarro inhalado involuntariamente y gritar en el Rebels.

...Y que Miguelito me voltea a ver, el productor del concierto. Changos. Ya van varias veces que voltea para acá mientras cantábamos en coro en ese salón donde 40 son demasiados y el calor humano me mareaba aún más. Maldita sea, ¿se nota tanto? Ok, mejor finjo que no tengo nada... Argh, me sigue doliendo. ¿Por qué se para? No, no, no. ¿Por qué viene hacia mí? "Jackie, ven conmigo". Crap... ya me cargó el payaso.

Y que me lleva al siguiente salón, solo y callado (no malpiensen). Arrastra una silla y me dice que me siente. Me empieza a hacer una cosa rara a la Myagi de frotar las manos y acercarlas a mi frente. No me dice nada, sólo: "Cierra los ojos y respira profundo". Le hago caso, con las manos temblándome del miedo y la incomodidad. Arrastra una segunda silla y se siente en frente de mí, y empieza a platicarme... Al principio me pareció muy gestáltico el asunto. Hablaba de "chacras" y un curso de meditación. No creo en esas cosas, pero sí creo en la psicología de la forma (gestalt).

Al principio dije: "What a load of crap". Es neta. Vaya que han llegado personas conmigo a decirme que tienen dones de introspección en otras personas, que saben sentir el aura y las vibraciones de otros, que inclusive pueden adivinar las emociones del prójimo desde el lenguaje corporal. Y obvio no me trago una sola palabra e inclusive me da flojera seguir escuchando tantas sonsadas... ¿Me creerán que terminé creyéndole? No soy supersticiosa. Pero el hombre me lo adivinó todo y me hizo llorar. Saqué algunas cosas, y las demás no fue necesario porque él ya las sabía. Y no, no son cosas que le cuento a nadie que igual él pudo escuchar por ahí. Realmente me tragué eso de que ha de tener un sexto sentido. No lo sé, probablemente no. Pero se me hizo demasiado extraño que me supiera leer tan bien... cosas que nadie sabe. Debo admitir que me sentí invadida. Las cosas que adivinaba (sabrá Dios cómo) no las decía como hechos. Me preguntaba que si era esto o el otro, y a todo le atinó de alguna manera. Yo sólo confirmaba con un sí o un no.

Y de la nada... se escaparon las punzadas. Quesque eran síntomas de los aprietos que traigo. Aprietos emocionales, pero también literales en la garganta, en el vientre y la sien. Ahí es donde me duele, ahí lo descargo físicamente. Yo pensando que son jaquecas porque no he dormido bien, cólicos por andar en mis días y garganta irritada por una gripa. Pues nada de eso. Parece que salí curada de ese salón, al menos físicamente. No me duele nada ahora. Y ni siquiera me dí cuenta cuándo desaparecieron. Me estaba explicando algunas cosas, y de repente me preguntó: "Ya no te duele, ¿verdad?"... y oh sorpresa, un silencio absoluto en la sien.

Quise identificar si era algún tipo de psicoterapia conocida, o una mezcla de varias. Pero el hombre andaba más con ondas del karma, energía y vibraciones. Hay terapias de ese tipo, pero no las considero nada científicas. De repente será que te sacan de onda los resultados que salen de ellas, pero han de ser coincidencias, mentiras o distorsiones de la verdad. Se lo comenté a Norberto y me dijo que: "Rara vez me estreso a niveles que me afecten físicamente. Eso sí, una vez me curó de que andaba bien ronco con unas respiraciones bien raras y unos masajes en puntos clave... pero pues eso se puede y se entiende." Efectivamente. El cuerpo siempre responderá a estímulos hechos en el cuerpo. Pero esto no fue así. Sé que la psique controla gran parte de cualquier tipo de síntoma físico y que igual y puedes desarrollar hasta una gastritis por un duelo no resuelto... ¿pero, esto? No sé, me hizo mucho ruido.

Quizá no por estrés específicamente, como dice Norb, pero yo creo que sí conecto mucho mi estado emocional con el cuerpo. Dicen por ahí que cuando sientes la garganta apretujada es porque traes problemas de comunicación, o cuando traes la vista borrosa es porque te sientes desubicado. Son cosas que se inventan por ahí que igual y no son ciertas, pero a veces encajan. Una no logra entender nada de esto del todo, pero hay un algo que se queda con la duda aunque sea pequeña. Yo siempre he sido muy quinestésica. Por ahí categorizan a las personas, que son más visuales o más auditivas. Yo me muevo por mi cuerpo; estoy totalmente conectada a él y a mis cinco sentidos. No me puedo limitar sólo al oído y/o la vista. El tacto me dice demasiado, los aromas y los sabores... imposible ignorarlos.

¿Será posible, entonces, crear desde la psicología una sintomatología evidente que con una "terapia" misteriosa-mágica-mística desaparece? Al parecer, sí. No tengo idea de qué me hizo ni cómo. Igual y me hipnotizó y ni cuenta me dí. Me quedé totalmente en shock, nunca me había pasado algo así. Todavía ahorita no lo entiendo. He leído mucho de ese tipo de cosas, pero por ahí mis huesos nomás no se la acababan de creer. Igual y fue mera coincidencia. Siempre habrá cosas sobrenaturales que la ciencia no logrará explicar, es sólo que no esperé que me pasara a mí. No sé, pero inclusive me dio la receta perfecta para solucionar el problema emocional: Indiferencia. I think I'm gonna give it a try.