Entre todas estas sandeces, decidí desquitarme en mi habitación (después de haber hecho de comer, recogido y lavado los odiosos trastes). El huracán descubrió más goteras en mi cuarto que en ninguna otra estancia en mi casa. Había movido mi librero, hace un par de semanas, lejos de la pared, donde se escurría la primera y más abundante gotera. Terminó haciendo un "charco" en la parte de arriba del mismo mueble, donde yo guardaba mi primer teclado. Naturalmente, murió. Tenía una lona sobre el suelo de madera, algunas toallas cubriendo muebles y varias tinas regadas por toda la habitación. Por fin, después de la tormenta, salió el sol y era hora de poner todo en orden otra vez.
Lo primero fue el librero. Claro, con mis fuerzas de hormiguita y mis brazitos de T-Rex, me fue imposible moverlo así nadamás. Desalojé el librero para aligerarlo y poco a poco lo pude ir empujando hacia atrás. Está pesadísimo. Llegó un punto en donde topó y ya no pudo dar más, porque la madera se había hinchado bastante en donde antes estaba el librero. Lo dejé ahí y me tiré cansada sobre mi cama, entre todos estos libros que me traen montañas de recuerdos.
Cerré mis ojos y creo que me fui por unos minutos, hasta que alguien dio un portazo y me desperté de golpe. A mi lado izquierdo, alzados en una columna, ví mis seis libros de Jane Austen. Los compré hace casi un año en
Barnes & Noble, en el mismo momento y lugar en donde compré el diario que acabo de estrenar hace poco:
Sarah. Todos los compré en inglés, en la edición
Barnes & Noble Classics. Ya ni recordaba que los tenía... No los he leído aún. No sé a quién o a qué culpar, si por falta de tiempo, estrés, o lo que sea.
Parece que los libros me cayeron encima por algo.
Jane Austen es una novelista inglesa que siempre quise leer por sus increíbles libros de romance ficticio. Son historias clásicas que por mucho tiempo he querido leer, y por mucho tiempo lo he pospuesto. Quizá si nado en sus novelas ahora, pueda alimentarme el alma al menos lo suficiente para aclararme la mente de las complejidades del romance y demás. Todo esto me hizo recordar la película de
Jane Austen Book Club, en donde un grupo de amigos leen un libro de Austen cada mes, lo discuten, y encuentran cómo se entrelazan sus vidas con las novelas.
Además, me he dado a la tarea de empezar a experimentar más en la cocina. Una nueva receta, jamás hecha antes por mí, para cada día (al menos por el mes de julio, antes de entrar a clases y que no tenga nada de tiempo). Sería como un mini proyecto tipo la película de
Julie & Julia, con el detalle de que no serían necesariamente recetas de Julia Child. Entre la cocina, las novelas y andar de Cenicienta, llenaré bastante bien las últimas semanas de mis vacaciones. Ya necesitaba tiempo para mí, para estar sola y hacer cosas que me gustan y me hacen sentir productiva. Los veranos siempre son perfectos para eso. De cierta manera, me enriquecen este tipo de "proyectos".
Por ahora, empiezo con
Sense and Sensibility, el primero libro publicado por Austen, en 1811. Supongo que me iré por orden de publicación. Son seis libros en total. Curiosamente, con el puro título de éste puedo decir que es el perfecto libro para el momento. Ya ví la
película, en teoría ya sé de qué trata, pero no sé cuánto tardaré en leerlo. Me conzoco y sólo tendré tiempo de leer por las noches, y a veces termino el día tan cansada que muy apenas puedo mantener mis ojos abiertos para escribir un poco en mi diario. Así que ténganme paciencia.
La receta del día aún no la escojo. No me iré por una sola línea, supongo que iré escogiendo recetas
random de por entre los miles de libros de cocina que tengo por ahí. Creo que sería mejor que relatara el
outcome un día después. Así que espero poder regresar mañana y escribir sobre qué tan mal cociné y qué tan poco llevo leído.

"To be fond of dancing was a certain step towards falling in love." -
Pride & Prejudice, Jane Austen.