JacquelineB.
No saber qué hacer o hacia dónde caminar tampoco es el fin del mundo. Y estaría bastante bien que dejaran de presionarme, por favor. No tiene nada de malo tomar una pausa, detenerme a contemplar y nada más. Me juzgan como si no saber qué camino tomar fuera malo. Somos humanos. Somos seres errantes y torpes. Somos lentos en esta vida tan rápida...

No quisiera precipitarme, tampoco, a tomar una decisión impulsiva para después darle la espalda, tirarla al cesto o sufrir sus cenizas. No tengo espacio donde guardarlas. Pero si algo me palpita dentro, ¿cómo debo responder? ¿Acorde a lo que siento y ya? Sí, eso hago siempre, pero no sé si eso conviene ahora. ¿Qué es conveniencia? ¿Para quién? No sé, pero sé que quiero más. Algo siento dentro, algo diferente que me llena de curiosidad.

¿Qué tiene de malo tener curiosidad? Soy curiosísima, ¿y qué? No tiene nada de malo ni de raro. Raro es que algo que se conoce bien, de la nada se mutile y se muestre como un ente renovado, estrecho y sólido. Como las mariposas. Son tan hermosas, tramposas. Me hacen creer tantas cosas, cuando son de lo más simples. Las envidio a veces, con esas alas, con esos colores, con esas fases, con esa libertad y esa belleza. Con su mundo de tres dimensiones y sin nadie a quién responder mas que a sí mismas. Envidio que se puedan parar sobre la cúpula de una flor y bailar en ella.

Alguna vez tuve la razón. Ya no sé si sigue vigente. No sé si desear lo que parece que nunca tendré me sirva de algo. ¿Quién dice que nunca lo tendré? ¿Quién dice que tengo que desear sólo eso? ¿En dónde está escrito que debo seguir queriendo lo que quería? Tengo todo mi derecho de cambiar de parecer. Eso hacemos las mujeres. Cambiamos de parecer. Bueno, eso dicen... Yo siempre he sido muy fiel a mis sueños. Pero, ¿qué si mi sueño me es infiel a mí? ¿Debo seguir siguiéndolo, deseándolo?

Entre el polen, las catarinas y la tierra húmeda, me acuesto a pensar. Dejo que el césped me trague y me dejo nutrir de clorofila. Quiero sentir el mundo, para sentir mi naturaleza. Que el alto de las hierbas que bailan en el viento sean lo único que bloquean mi vista al cielo blanco y celeste. Ondeante. No tengo más remedio que enraizarme a un lado de ellas, aferrarme a algo natural y verdadero que no cambie de opinión. Algo tan primitivo y eterno que siempre ha sido y no deja de ser. Cuando me encuentre ahí, me encontraré en alguien más.



Because the world is round, it turns me on
Because the wind is high, it blows my mind
Love is old, love is new
Love is all, love is you
Because the sky is blue, it makes me cry...
JacquelineB.
Sigue vigente... y sigo pobre. Pff.
JacquelineB.
Es como querer buscar algo que no es y perderme en él, para luego darme cuenta de que ahí estuvo todo este tiempo. Mi problema no es el tiempo, sino las cascadas que escucho a lo lejos, presumiéndome vida y frescura. Presumiéndome amor. Es celar toda gota de sudor que derraman los amantes en la ciudad. Se venden clandestinos, pero todos nosotros sabemos más porque nos pasamos los días buscándolo. Pero no quiero ser como ellos, ni andar en sus caminos de piedra que marcaron las parejas en siglos pasados. Quiero una caricia en la mejilla que se lleve la última lágrima y me cargue a las nubes. Sólo ahí, sólo así todo haría sentido. Esa caricia, esa mano no la dejaría ir nunca.

Benditas cascadas... Y yo aquí, con la piel reseca y los labios partidos. No puedo conciliar el sueño. Lo necesito, porque es ahí donde perdí un viejo papel que me revela la ruta a esa fuente de vida y jovial humedad. Llévame a un lugar que jamás he pisado, porque me canso de podrirme cada día sabiendo que será como el anterior. Quiero conocer algo infinitamente interesante. No tengo por qué encerrarme en los lineamientos de mi piel, me siento más grande que mi propio cuerpo que se encoje y ya no sabe contenerme. Mucho menos sabe esperar. Pierde elasticidad y se muestra impaciente, palpitante. Quiero irme.

Puedo ir y venir en una noche, lo prometo.
JacquelineB.
Después de un frappé sabor Snickers del Manhattan's, regreso inspirada. Deja tú la musiquita, el concepto o el azúcar, sino la colección de pensamientos. No es inspiración de esa, de la común a la que todo mundo se refiere, sino una sabor azúcar, sal, limón y caramelo. Sí, soy muy celosa de mi espacio. Cómo odio que me invadan o me apresuren. Odio aún más que me apresuren cuando ya estoy apresurada. Mis momentos son lo más crucial que tengo. No me gusta que me empujen cuando quiero estar sentada, esperando, preguntándome, inmóvil. Odio aún más que me empujen exactamente hacia el lugar a donde quiero ir, pero lo hagan antes de tiempo. Y todo se arruina por impaciencia.

Sí, bien es cierto que vida es poca y hay que ser impulsivos. Impulsivos, mas no estúpidos. A mí me siguen importando las cosas, las personas, los acontecimientos. Cómo quisiera dejarme llevar a ciegas como lo hacía teniendo diecisiete años, pero la vida cambia, como cambia todo. Está bien. No he dejado de vivir, tampoco. Pero no busco que nadie se me esté encimando cuando mi corazón pide paz e introspección. Si algo se acerca tiernamente, puede ser que responda, pero quisiera mejor estar en la punta de una montaña... Sí, allá. Allá donde todo es callado, sopla bien fuerte y puedes ver todo tan miniatura. Todo hace sentido y todo es claro.

Los grillos abundan de más esta noche. La noche es caliente e impaciente. Me desespera. Me hace querer amor, desearlo con las yemas, queriendo que se sientan las palpitaciones debajo de mis clavículas. Quisiera ahogarme en él. No importa si es amor viejo o nuevo, el mismo o uno diferente. Pero sí importa de dónde viene, de quién proviene y cuándo se le ocurra aparecer. Amor de otro ser en mi ser, de alguien más, siendo en mí y haciéndose mío. Amor del que se mezcla y no se entiende, no se explica ni se apresura. Amor que jadea sin cansarse, late rápido y fuerte, le da la vuelta al mundo sin que le duela el bazo. Sufre al darse cuenta que no lo merece, pero lo toma porque lo quiere, lo digiere, le pertenece y lo quiere conservar al entregarlo. Amor que pierde sentido y es por ser. No nace y no se muere, sólo se vive.

Photo: http://ibas.deviantart.com/
Paz
JacquelineB.
Si no he de ganar la guerra, al menos algo de paz me llevo. No tengo miedo a perder, porque se supone que ya no tengo nada. Tan llena y tan vacía. Tan perdida, pero sé exactamente lo que tengo que hacer. Pero, dicen que el camino se hace al andar... Yo qué sé de esas cosas y de nada. Sé de mi todo, pero hasta ahí encuentro signos de interrogación y enigmas. Laberintos.

Busco un encino. Busco lagrimear para sentirme viva, pero prometerme un café que no me deje dormir y perderme segundos. Quiero alzar las manos en danza y perderme en las multitudes. Nadie nunca murió de la felicidad, de la fiesta, de los momentos. Busco pellizcarme para dar un saltito de asombro que me haga notar el verde de los ríos y el azul de los árboles. Lo que nadie ve, he de encontrar. Busco tocar lo que mis yemas olvidaron sentir. Solía tener un adjetivo y un adverbio para todo, pero ahora siento la necesidad creciente de describir todo de nuevo: como si fuera la primera vez que lo registro.

Teniendo pies, no hay nada que me jalonee o me impida. Me he dejado llevar por un contrato, un ultimatum y una guillotina. ¿Quién dijo que tenía que ser así? ¿Por qué siempre optar por lo escrito, lo advertido, lo tajante? Hay maneras. Sí hay caminos que se terminan dibujando al andar, pero también hay capacidad de predicción. Y lo tengo todo al no tener nada. Es como renacer. No puedes decir que estás vacía si estás nueva. Tengo mis ojos, mi sangre, mi juventud, mis anhelos, mi pasado y mi boca abierta. Tengo paz.