La puedo tocar una y otra vez, pero no pasa nada.
JacquelineB.
Twenty-five years and my life is still
trying to get up that great big hill of hope
for a destination
I realized quickly when I knew I should
that the world was made up of this brotherhood of man
for whatever that means
And so I cry sometimes when I'm lying in bed
just to get it all out, what's in my head
and I am feeling a little peculiar
And so I wake in the morning and I step outside
and I take a deep breath and I get real high
and I scream from the top of my lungs
What's goin' on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
ooh, ooh, ooh...
And I try, oh my God, do I try
I try all the time in this institution
And I pray, oh my God, do I pray
I pray every single day for revolution
And so I cry sometimes when I'm lying in bed
just to get it all out, what's in my head
and I am feeling a little peculiar
And so I wake in the morning and I step outside
and I take a deep breath and I get real high
and I scream from the top of my lungs
What's goin' on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
ooh, ooh, ooh...
Twenty-five years and my life is still
trying to get up that great big hill of hope
for a destination...
trying to get up that great big hill of hope
for a destination
I realized quickly when I knew I should
that the world was made up of this brotherhood of man
for whatever that means
And so I cry sometimes when I'm lying in bed
just to get it all out, what's in my head
and I am feeling a little peculiar
And so I wake in the morning and I step outside
and I take a deep breath and I get real high
and I scream from the top of my lungs
What's goin' on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
ooh, ooh, ooh...
And I try, oh my God, do I try
I try all the time in this institution
And I pray, oh my God, do I pray
I pray every single day for revolution
And so I cry sometimes when I'm lying in bed
just to get it all out, what's in my head
and I am feeling a little peculiar
And so I wake in the morning and I step outside
and I take a deep breath and I get real high
and I scream from the top of my lungs
What's goin' on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
And I say hey hey hey hey, I said hey, what's going on?
ooh, ooh, ooh...
Twenty-five years and my life is still
trying to get up that great big hill of hope
for a destination...
JacquelineB.
Holy mother of God... hoy me volví a perder en el camión, jajaja. Me trepé al 203 en el cruce de Río Nasas y Las Torres con la iPod puesta -¡ERROR!- Soy demasiado sumisa a la música, las películas, el teatro... me voy totalmente y me meto a lo que estoy escuchando/viendo. Divago muy profundamente, y esta vez fue al grado que de plano andaba daydreaming en el camión camino a la escuela. Se me pasó la UDEM y no me dí cuenta y el camión siguió. "Desperté" hasta como 15 minutos después, creo, perdida entre la Huasteca, las montañas y el desierto.
EL COLMO: Cuando me dí cuenta que estaba perdida, iba pasando unas bodegas y luego de plano puro desierto... en eso mi iPod automáticamente empieza a cantar: I've been through the dessert on a horse with no name (8) jajaja... In the dessert, you can't remember your name! xD Genial. En lugar de preocuparme nadamás me ataqué de la risa (creo que el conductor de dio cuenta de mi ridícula desgracia, jaja).
Llegué a una avenida rara y ví un 202 pasar del otro lado, en sentido contrario. Me bajé y tomé ese camión porque según yo se va todo Morones de regreso. Dio unas vueltas revoltosas y finally... ¡Morones Prieto! *cantos celestiales*. I was relieved. Me burlé tanto de mí misma por haberme perdido alrededor de 70 minutos y llegar 35 minutos tarde a mi primera clase, jajaja. Pero ah, ¡cómo me divertí! xD sisisi.
Me dí cuenta que perderme es más divertido de lo que pensaba. Creo que es por la situación rara por la que estoy pasando actualmente. Como que ese sentido de "descontrol" y de dejar que lo demás te lleve fue lo que me agradó. Sin embargo, este tiempo que estoy tomando para pensar se trata precisamente del control. Llevo días muy así, por eso perderme me relajó en lugar de estresarme.
Podría escribir sobre cosas más importantes e introspectivas, pero meh... eso ya vendrá. Por hoy eso es lo único que me dio ganas escribir, agregándole que hoy voy a ir a ver a los Backstreet Boys en la Arena Monterrey, jajaja. ¡Así es! Sería la segunda vez que los veo. Voy con puras niñas ñoñas que conozco desde la primaria... a revivir esa nostalgia de nuestras épocas de plena pubertad y descontrol hormonal. ¡Déjenme en paz! Me siguen gustando, jaja.
EL COLMO: Cuando me dí cuenta que estaba perdida, iba pasando unas bodegas y luego de plano puro desierto... en eso mi iPod automáticamente empieza a cantar: I've been through the dessert on a horse with no name (8) jajaja... In the dessert, you can't remember your name! xD Genial. En lugar de preocuparme nadamás me ataqué de la risa (creo que el conductor de dio cuenta de mi ridícula desgracia, jaja).
Llegué a una avenida rara y ví un 202 pasar del otro lado, en sentido contrario. Me bajé y tomé ese camión porque según yo se va todo Morones de regreso. Dio unas vueltas revoltosas y finally... ¡Morones Prieto! *cantos celestiales*. I was relieved. Me burlé tanto de mí misma por haberme perdido alrededor de 70 minutos y llegar 35 minutos tarde a mi primera clase, jajaja. Pero ah, ¡cómo me divertí! xD sisisi.
Me dí cuenta que perderme es más divertido de lo que pensaba. Creo que es por la situación rara por la que estoy pasando actualmente. Como que ese sentido de "descontrol" y de dejar que lo demás te lleve fue lo que me agradó. Sin embargo, este tiempo que estoy tomando para pensar se trata precisamente del control. Llevo días muy así, por eso perderme me relajó en lugar de estresarme.
Podría escribir sobre cosas más importantes e introspectivas, pero meh... eso ya vendrá. Por hoy eso es lo único que me dio ganas escribir, agregándole que hoy voy a ir a ver a los Backstreet Boys en la Arena Monterrey, jajaja. ¡Así es! Sería la segunda vez que los veo. Voy con puras niñas ñoñas que conozco desde la primaria... a revivir esa nostalgia de nuestras épocas de plena pubertad y descontrol hormonal. ¡Déjenme en paz! Me siguen gustando, jaja.
JacquelineB.
Escribo hoy, ahorita, en este momento, porque no creo tener otro momento libre en toda la semana y ya tenía rato de que quería actualizar el mentado blog... (jaja, no sé por qué siempre echo pestes de él, el pobre no me ha hecho nada). Todo gira alrededor de que me falta tiempo. Necesito muchas horas de sueño. Los días son pesados, las noches no se diga. Hay cosas que me aligeran el día, pero tristemente no son más que las cosas que me lo hacen pesado. Y no estoy sólo hablando del día a día de clases, prácticas y ensayos. En mi mente también hay un caos. De la nada empezaron los zumbidos y ruidos de nuevo, pero esta vez no sé ni qué signifiquen. De hecho no siempre entiendo lo que dicen (no son voces, no es esquizofrenia... son pensamientos :P).
Nah, no ando existencialista (lo cual cada vez es más raro en mí, que no sé qué me ha pegado estos últimos meses que parece que no puedo andar de otra manera). No es de esos ruidos insoportables tampoco; de esos en lo que urge callarlos lo más pronto posible porque así de fuerte aturden. No, nada de eso. Tampoco sé qué lo desencadenó... Quizá es porque me he ido metiendo cada vez en más en lo que estoy haciendo, cada vez empeñándome más. Todo lo que ando haciendo diariamente lo estoy haciendo con más fuerza, con más empeño. No sé por qué. Son las mismas cosas de siempre. Y tampoco sé de dónde rayos saqué tanta energía... es más desgastante de lo que creen, más de lo que podría demostrar.
El problema, creo, empezó un día en que me puse a divagar demasiado en mi diario, hablando sobre cosas que quiero tener y hacer ahora. No hablo de cosas que quisiera hacer en 2 o 5 años. Cosas que ahorita, hoy, en esta semana quisiera estar haciendo, pero luego encontrarme con la imposibilidad de hacerlo por tanta méndiga cosa que hacer todos los días. Además de que mi tiempo libre se va para el boyfriend (no es queja).
¿Por qué todos aquellos proyectos que me propongo nadamás les puedo dar seguimiento en vacaciones? ¿Por qué no puedo tener ratitos libres de ocio en mi cuarto para hacer de lo mío? ¿Por qué no puedo sentarme ya en el piano de la escuela a tocar un par de horas y sacar canciones? ¿Y lo mismo con la guitarra en mi casa? ¿Por qué ya no puedo ni siquiera ponerme a leer un libro en las noches sin quedarme dormida a los 3 minutos? ¿Por qué no me puedo poner a pintar esa cosa que llevo rato queriendo pintar? ¿Por qué no puedo hacerle todas las cosas que le quiero hacer a mi cuarto? ¿Por qué ni siquiera puedo contestar las cartas de mis penpals que esperan mi respuesta desde hace un mes? ¿Por qué no he ido a graduar mis lentes? ¿Por qué no puedo escribir tanto? ¿Por qué mi fotolog cada vez se me muere más? ¿Por qué duermo un máximo de 5 o 6 horas diarias? ¿Por qué no puedo ir a imprimir todas las fotos que quiero en un álbum? ¿Por qué no me he podido sentar a escuchar toda la música que tengo pendiente por escuchar? ¿Por qué no he tomado una siesta desde principios del semestre pasado? ¿Por qué no puedo ir a comprarme las mil y un chucherías que quiero comprar? ¿Por qué no puedo ir a ver Sweeney Todd todavía? ¿Por qué no he sacado a pasear a mis perros en tres meses? ¿Por qué como una, y si tengo suerte, dos veces al día? ¿Por qué ya no salgo a correr? ¿Por qué ya no me hago un facial cada 2 semanas como lo hacía antes? ¿Por qué no he ido a enmarcar mis posters? ¿Por qué no he ido a volar un papalote? ¿Por qué no he pintado mi cuarto? ¿Por qué no he tomado aquella sesión de fotos que quiero desde el año pasado? ¿Por qué no he podido confeccionar mi morral nuevo? ¿Por qué no he ido a Plaza Sésamo, Bioparque Estrella, Grutas de García, La Estanzuela? ¿Por qué no me he tomado un baño de burbujas en tanto tiempo? ¿Por qué no me he ido de picnic?
Y la lista podría continuar hasta el fin del mundo... Y en parte me quejo, en parte no. No he hecho todas esas cosas porque estoy haciendo otras ahorita, cosas que me gusta hacer, cabe aclarar. Sé que no puedo hacer tantas cosas con tan poco tiempo. Si no tuviera nadamás que hacer en el mundo, no tuviera escuela, ni novio, ni ensayos, ni prácticas... de todos modos me tomaría demasiado tiempo hacer todo eso. Sé que son cosas pendientes (y hay mil más) que ya se irán dando. Imagínate si todo lo hiciera de un jalón... pues no, cada una de esas cosas avanzando lento. Pero no he hecho ninguna en mucho tiempo, y ya toca mínimo una o dos de esas cosas. Hacer ese tipo de cosas sí aligera la carga que traigo; aunque nadamás sea la finta y realmente siga cargando el mismo peso, pero distraerme así me entorpece los músculos de la espalda, pienso en otras cosas y se me olvida que tengo muchas responsabilidades.
Y digo de nuevo que no es queja. No es como que nadie me obliga a andar haciendo todo lo que hago, pero hay veces en que urge volver a tocar un pedacito de vida... y ya no seguir andando robóticamente por una vida de rutina. Quiero salirme cinco minutos.
Nah, no ando existencialista (lo cual cada vez es más raro en mí, que no sé qué me ha pegado estos últimos meses que parece que no puedo andar de otra manera). No es de esos ruidos insoportables tampoco; de esos en lo que urge callarlos lo más pronto posible porque así de fuerte aturden. No, nada de eso. Tampoco sé qué lo desencadenó... Quizá es porque me he ido metiendo cada vez en más en lo que estoy haciendo, cada vez empeñándome más. Todo lo que ando haciendo diariamente lo estoy haciendo con más fuerza, con más empeño. No sé por qué. Son las mismas cosas de siempre. Y tampoco sé de dónde rayos saqué tanta energía... es más desgastante de lo que creen, más de lo que podría demostrar.
El problema, creo, empezó un día en que me puse a divagar demasiado en mi diario, hablando sobre cosas que quiero tener y hacer ahora. No hablo de cosas que quisiera hacer en 2 o 5 años. Cosas que ahorita, hoy, en esta semana quisiera estar haciendo, pero luego encontrarme con la imposibilidad de hacerlo por tanta méndiga cosa que hacer todos los días. Además de que mi tiempo libre se va para el boyfriend (no es queja).
¿Por qué todos aquellos proyectos que me propongo nadamás les puedo dar seguimiento en vacaciones? ¿Por qué no puedo tener ratitos libres de ocio en mi cuarto para hacer de lo mío? ¿Por qué no puedo sentarme ya en el piano de la escuela a tocar un par de horas y sacar canciones? ¿Y lo mismo con la guitarra en mi casa? ¿Por qué ya no puedo ni siquiera ponerme a leer un libro en las noches sin quedarme dormida a los 3 minutos? ¿Por qué no me puedo poner a pintar esa cosa que llevo rato queriendo pintar? ¿Por qué no puedo hacerle todas las cosas que le quiero hacer a mi cuarto? ¿Por qué ni siquiera puedo contestar las cartas de mis penpals que esperan mi respuesta desde hace un mes? ¿Por qué no he ido a graduar mis lentes? ¿Por qué no puedo escribir tanto? ¿Por qué mi fotolog cada vez se me muere más? ¿Por qué duermo un máximo de 5 o 6 horas diarias? ¿Por qué no puedo ir a imprimir todas las fotos que quiero en un álbum? ¿Por qué no me he podido sentar a escuchar toda la música que tengo pendiente por escuchar? ¿Por qué no he tomado una siesta desde principios del semestre pasado? ¿Por qué no puedo ir a comprarme las mil y un chucherías que quiero comprar? ¿Por qué no puedo ir a ver Sweeney Todd todavía? ¿Por qué no he sacado a pasear a mis perros en tres meses? ¿Por qué como una, y si tengo suerte, dos veces al día? ¿Por qué ya no salgo a correr? ¿Por qué ya no me hago un facial cada 2 semanas como lo hacía antes? ¿Por qué no he ido a enmarcar mis posters? ¿Por qué no he ido a volar un papalote? ¿Por qué no he pintado mi cuarto? ¿Por qué no he tomado aquella sesión de fotos que quiero desde el año pasado? ¿Por qué no he podido confeccionar mi morral nuevo? ¿Por qué no he ido a Plaza Sésamo, Bioparque Estrella, Grutas de García, La Estanzuela? ¿Por qué no me he tomado un baño de burbujas en tanto tiempo? ¿Por qué no me he ido de picnic?
Y la lista podría continuar hasta el fin del mundo... Y en parte me quejo, en parte no. No he hecho todas esas cosas porque estoy haciendo otras ahorita, cosas que me gusta hacer, cabe aclarar. Sé que no puedo hacer tantas cosas con tan poco tiempo. Si no tuviera nadamás que hacer en el mundo, no tuviera escuela, ni novio, ni ensayos, ni prácticas... de todos modos me tomaría demasiado tiempo hacer todo eso. Sé que son cosas pendientes (y hay mil más) que ya se irán dando. Imagínate si todo lo hiciera de un jalón... pues no, cada una de esas cosas avanzando lento. Pero no he hecho ninguna en mucho tiempo, y ya toca mínimo una o dos de esas cosas. Hacer ese tipo de cosas sí aligera la carga que traigo; aunque nadamás sea la finta y realmente siga cargando el mismo peso, pero distraerme así me entorpece los músculos de la espalda, pienso en otras cosas y se me olvida que tengo muchas responsabilidades.
Y digo de nuevo que no es queja. No es como que nadie me obliga a andar haciendo todo lo que hago, pero hay veces en que urge volver a tocar un pedacito de vida... y ya no seguir andando robóticamente por una vida de rutina. Quiero salirme cinco minutos.
JacquelineB.
No tengo mucho qué escribir. Los días son más simples de lo que pensé... al menos eso quiero aparentar. Es ahogante y, en ciertas culturas, hasta perturbante darse cuenta de que una misma vilmente intenta tragarse una idea cuando sabe que es errónea. Yo tengo errores, montañas de ellos. Los cargo con el hombro derecho, mientras el izquierdo aplauda mis victorias. No es justo para algunos que yo salga ganando; pero, ¿quién dijo que mi éxito tiene que beneficiar a todos? No busco que me aplaudan, porque no es un éxito completo. Si lo único que hice fue subir un peldaño. Sabrá sólo Dios si ese fue un error o no.
...No hay errores, sólo sucesos. Lo que sí hay es aquello que podrían llamar 'mala experiencia'. Pero hasta esas son buenas. Que lo típico que dicen todos lo diré aquí: No hay experiencia que no deje algo de enseñanza. Mientras que tampoco hay mal que por bien no venga. Y ahorita yo no veo mal. Veo confusión, pero la confusión no es negra... es grisácea. Dependiendo de cómo se va desenvolviendo en la gama de los grises es como voy caminando. Si se ennegrece, me haría para atrás. Si se enclarece, caería seducida. Y sí... admitiré que busco un blanco puro. Soy perfeccionista y orgullosa de serlo.
Sigo teniendo un cayo que esperaba no tener para ahora. No... no es un cayo, es un cadillo. De esos que igual y ya se aplastaron y los piquitos puntiagudos ya ni calan, pero sabes que está ahí. Te deshidrata que esté ahí. Y sabemos que el agua es vida, ¿no? ¿Qué hacerle? No está ahí porque quiero, pero quiero no prestarle importancia y eso hago. No la merece.
Ya no voy a hablar de caminos, opciones, sendas, la rosa de los vientos y el maravilloso compás. No hay nada de eso. Me he dado cuenta que no controlo los caminos, ellos se me presentan en frente y yo decido si tomarlos o no. He visto que la rosa de los vientos siempre va a soplar para donde se le dé la gana, sin importar todas las estrategias que se me puedan ocurrir para dirigir el viento hacia donde yo quiera. Y el maravilloso compás... que se supone que es lo que sí tendría en mis manos, ya ví que no. Ví que en esta vida nadie me dice nada, no existe la voz de sabiduría que me resolverá las cosas, unas manos que me desmenuzarán los problemas, ninguna bruja que pondrá cartas que predigan mi futuro, ni siquiera en la misma oración y fé encontraré respuestas concretas. No hay mapa. No hay ruta. "Caminante, no hay camino... se hace camino al andar".
Y quisiera hoy decir que no me da miedo. ¿Cuántas veces he escrito-- y no nos vayamos lejos, en este mismo blog... ¿Cuántas veces he escrito, paranoicamente, sobre mis miedos? No miedos de alturas, víboras y oscuridad (que los que me conocen, saben que es más que un pavor). Hablo del peor de todos: la soledad. Y cuántas veces no habré dicho: "Quiero pistas. ¿Qué va a ser de mí? Quisiera encontrarlo todo ya. ¿Por qué no entiendo nada? ¿Por qué se tarda tanto? Ya no quiero esperar. ¿Y ahora qué?"
Y, ¿saben qué? Esas preguntas siguen ahí. Intactas. Idénticas. Irresolvibles aún. Lo que ha cambiado es mi percepción de ellas. No se trata de empanicarse a contestarlas lo más pronto posible. Cierto, desde hace unas tres semanas estoy en otra posición... más cómoda, por así decirlo. Cómoda en el sentido de que puedo posponer esas preguntas y no pasa nada. Al menos por ahora. ¿Y al rato, cuando me entre lo existencial? Obvio reaparecerán.
Pero la percepción es permanente. A eso sí, ya no le tengo miedo. Si las respondo ahorita o en cinco años, viene dando lo mismo. La vida no es para adivinarse, no es para cocinarla. La vida es para tragarla como nos viene, cruda y desconocida. Nueva. Espontánea. Porque la vida nunca se hace vieja. Resulta que el sabio y la bruja no existen, que ninguno de los dos me puede predecir nada. Podré tirarle a algo, apostarle a lo mejor. Pero nada con certidumbre. Y antes, era tan necesaria...
Pues ya no. Puedo atreverme a decir que, planeando lo poco que pueda planear ahora (dígase carrera, relación, familia, amistades, espiritualidad), me es suficiente para seguir caminando sin detenerme cada 2 pasos a revisar si el paso anterior lo dí bien. Eso debe parar... a eso ya no vuelvo. Seré analítica, cuidadosa, precavida y perfeccionista toda la vida. Pero nada en este mundo me quitará mi derecho de probar las cosas como me las ponen en el plato sin preguntar qué ingredientes me pusieron ahí. Podré seguir cargando mi espada y mi escudo, pero la espada guardada y el escudo a mis espaldas. No tengo qué temer. No tengo por qué lidiar más con este miedo que no merece pararme de punta un solo cabello.
Despierta, pero ligera. Así es mejor... hay que encontrar el unagi [click for video], jeje. Paz.
...No hay errores, sólo sucesos. Lo que sí hay es aquello que podrían llamar 'mala experiencia'. Pero hasta esas son buenas. Que lo típico que dicen todos lo diré aquí: No hay experiencia que no deje algo de enseñanza. Mientras que tampoco hay mal que por bien no venga. Y ahorita yo no veo mal. Veo confusión, pero la confusión no es negra... es grisácea. Dependiendo de cómo se va desenvolviendo en la gama de los grises es como voy caminando. Si se ennegrece, me haría para atrás. Si se enclarece, caería seducida. Y sí... admitiré que busco un blanco puro. Soy perfeccionista y orgullosa de serlo.
Sigo teniendo un cayo que esperaba no tener para ahora. No... no es un cayo, es un cadillo. De esos que igual y ya se aplastaron y los piquitos puntiagudos ya ni calan, pero sabes que está ahí. Te deshidrata que esté ahí. Y sabemos que el agua es vida, ¿no? ¿Qué hacerle? No está ahí porque quiero, pero quiero no prestarle importancia y eso hago. No la merece.
Ya no voy a hablar de caminos, opciones, sendas, la rosa de los vientos y el maravilloso compás. No hay nada de eso. Me he dado cuenta que no controlo los caminos, ellos se me presentan en frente y yo decido si tomarlos o no. He visto que la rosa de los vientos siempre va a soplar para donde se le dé la gana, sin importar todas las estrategias que se me puedan ocurrir para dirigir el viento hacia donde yo quiera. Y el maravilloso compás... que se supone que es lo que sí tendría en mis manos, ya ví que no. Ví que en esta vida nadie me dice nada, no existe la voz de sabiduría que me resolverá las cosas, unas manos que me desmenuzarán los problemas, ninguna bruja que pondrá cartas que predigan mi futuro, ni siquiera en la misma oración y fé encontraré respuestas concretas. No hay mapa. No hay ruta. "Caminante, no hay camino... se hace camino al andar".
Y quisiera hoy decir que no me da miedo. ¿Cuántas veces he escrito-- y no nos vayamos lejos, en este mismo blog... ¿Cuántas veces he escrito, paranoicamente, sobre mis miedos? No miedos de alturas, víboras y oscuridad (que los que me conocen, saben que es más que un pavor). Hablo del peor de todos: la soledad. Y cuántas veces no habré dicho: "Quiero pistas. ¿Qué va a ser de mí? Quisiera encontrarlo todo ya. ¿Por qué no entiendo nada? ¿Por qué se tarda tanto? Ya no quiero esperar. ¿Y ahora qué?"
Y, ¿saben qué? Esas preguntas siguen ahí. Intactas. Idénticas. Irresolvibles aún. Lo que ha cambiado es mi percepción de ellas. No se trata de empanicarse a contestarlas lo más pronto posible. Cierto, desde hace unas tres semanas estoy en otra posición... más cómoda, por así decirlo. Cómoda en el sentido de que puedo posponer esas preguntas y no pasa nada. Al menos por ahora. ¿Y al rato, cuando me entre lo existencial? Obvio reaparecerán.
Pero la percepción es permanente. A eso sí, ya no le tengo miedo. Si las respondo ahorita o en cinco años, viene dando lo mismo. La vida no es para adivinarse, no es para cocinarla. La vida es para tragarla como nos viene, cruda y desconocida. Nueva. Espontánea. Porque la vida nunca se hace vieja. Resulta que el sabio y la bruja no existen, que ninguno de los dos me puede predecir nada. Podré tirarle a algo, apostarle a lo mejor. Pero nada con certidumbre. Y antes, era tan necesaria...
Pues ya no. Puedo atreverme a decir que, planeando lo poco que pueda planear ahora (dígase carrera, relación, familia, amistades, espiritualidad), me es suficiente para seguir caminando sin detenerme cada 2 pasos a revisar si el paso anterior lo dí bien. Eso debe parar... a eso ya no vuelvo. Seré analítica, cuidadosa, precavida y perfeccionista toda la vida. Pero nada en este mundo me quitará mi derecho de probar las cosas como me las ponen en el plato sin preguntar qué ingredientes me pusieron ahí. Podré seguir cargando mi espada y mi escudo, pero la espada guardada y el escudo a mis espaldas. No tengo qué temer. No tengo por qué lidiar más con este miedo que no merece pararme de punta un solo cabello.
Despierta, pero ligera. Así es mejor... hay que encontrar el unagi [click for video], jeje. Paz.
