JacquelineB.
Escribo hoy, ahorita, en este momento, porque no creo tener otro momento libre en toda la semana y ya tenía rato de que quería actualizar el mentado blog... (jaja, no sé por qué siempre echo pestes de él, el pobre no me ha hecho nada). Todo gira alrededor de que me falta tiempo. Necesito muchas horas de sueño. Los días son pesados, las noches no se diga. Hay cosas que me aligeran el día, pero tristemente no son más que las cosas que me lo hacen pesado. Y no estoy sólo hablando del día a día de clases, prácticas y ensayos. En mi mente también hay un caos. De la nada empezaron los zumbidos y ruidos de nuevo, pero esta vez no sé ni qué signifiquen. De hecho no siempre entiendo lo que dicen (no son voces, no es esquizofrenia... son pensamientos :P).

Nah, no ando existencialista (lo cual cada vez es más raro en mí, que no sé qué me ha pegado estos últimos meses que parece que no puedo andar de otra manera). No es de esos ruidos insoportables tampoco; de esos en lo que urge callarlos lo más pronto posible porque así de fuerte aturden. No, nada de eso. Tampoco sé qué lo desencadenó... Quizá es porque me he ido metiendo cada vez en más en lo que estoy haciendo, cada vez empeñándome más. Todo lo que ando haciendo diariamente lo estoy haciendo con más fuerza, con más empeño. No sé por qué. Son las mismas cosas de siempre. Y tampoco sé de dónde rayos saqué tanta energía... es más desgastante de lo que creen, más de lo que podría demostrar.

El problema, creo, empezó un día en que me puse a divagar demasiado en mi diario, hablando sobre cosas que quiero tener y hacer ahora. No hablo de cosas que quisiera hacer en 2 o 5 años. Cosas que ahorita, hoy, en esta semana quisiera estar haciendo, pero luego encontrarme con la imposibilidad de hacerlo por tanta méndiga cosa que hacer todos los días. Además de que mi tiempo libre se va para el boyfriend (no es queja).

¿Por qué todos aquellos proyectos que me propongo nadamás les puedo dar seguimiento en vacaciones? ¿Por qué no puedo tener ratitos libres de ocio en mi cuarto para hacer de lo mío? ¿Por qué no puedo sentarme ya en el piano de la escuela a tocar un par de horas y sacar canciones? ¿Y lo mismo con la guitarra en mi casa? ¿Por qué ya no puedo ni siquiera ponerme a leer un libro en las noches sin quedarme dormida a los 3 minutos? ¿Por qué no me puedo poner a pintar esa cosa que llevo rato queriendo pintar? ¿Por qué no puedo hacerle todas las cosas que le quiero hacer a mi cuarto? ¿Por qué ni siquiera puedo contestar las cartas de mis penpals que esperan mi respuesta desde hace un mes? ¿Por qué no he ido a graduar mis lentes? ¿Por qué no puedo escribir tanto? ¿Por qué mi fotolog cada vez se me muere más? ¿Por qué duermo un máximo de 5 o 6 horas diarias? ¿Por qué no puedo ir a imprimir todas las fotos que quiero en un álbum? ¿Por qué no me he podido sentar a escuchar toda la música que tengo pendiente por escuchar? ¿Por qué no he tomado una siesta desde principios del semestre pasado? ¿Por qué no puedo ir a comprarme las mil y un chucherías que quiero comprar? ¿Por qué no puedo ir a ver Sweeney Todd todavía? ¿Por qué no he sacado a pasear a mis perros en tres meses? ¿Por qué como una, y si tengo suerte, dos veces al día? ¿Por qué ya no salgo a correr? ¿Por qué ya no me hago un facial cada 2 semanas como lo hacía antes? ¿Por qué no he ido a enmarcar mis posters? ¿Por qué no he ido a volar un papalote? ¿Por qué no he pintado mi cuarto? ¿Por qué no he tomado aquella sesión de fotos que quiero desde el año pasado? ¿Por qué no he podido confeccionar mi morral nuevo? ¿Por qué no he ido a Plaza Sésamo, Bioparque Estrella, Grutas de García, La Estanzuela? ¿Por qué no me he tomado un baño de burbujas en tanto tiempo? ¿Por qué no me he ido de picnic?

Y la lista podría continuar hasta el fin del mundo... Y en parte me quejo, en parte no. No he hecho todas esas cosas porque estoy haciendo otras ahorita, cosas que me gusta hacer, cabe aclarar. Sé que no puedo hacer tantas cosas con tan poco tiempo. Si no tuviera nadamás que hacer en el mundo, no tuviera escuela, ni novio, ni ensayos, ni prácticas... de todos modos me tomaría demasiado tiempo hacer todo eso. Sé que son cosas pendientes (y hay mil más) que ya se irán dando. Imagínate si todo lo hiciera de un jalón... pues no, cada una de esas cosas avanzando lento. Pero no he hecho ninguna en mucho tiempo, y ya toca mínimo una o dos de esas cosas. Hacer ese tipo de cosas sí aligera la carga que traigo; aunque nadamás sea la finta y realmente siga cargando el mismo peso, pero distraerme así me entorpece los músculos de la espalda, pienso en otras cosas y se me olvida que tengo muchas responsabilidades.

Y digo de nuevo que no es queja. No es como que nadie me obliga a andar haciendo todo lo que hago, pero hay veces en que urge volver a tocar un pedacito de vida... y ya no seguir andando robóticamente por una vida de rutina. Quiero salirme cinco minutos.
JacquelineB.
No tengo mucho qué escribir. Los días son más simples de lo que pensé... al menos eso quiero aparentar. Es ahogante y, en ciertas culturas, hasta perturbante darse cuenta de que una misma vilmente intenta tragarse una idea cuando sabe que es errónea. Yo tengo errores, montañas de ellos. Los cargo con el hombro derecho, mientras el izquierdo aplauda mis victorias. No es justo para algunos que yo salga ganando; pero, ¿quién dijo que mi éxito tiene que beneficiar a todos? No busco que me aplaudan, porque no es un éxito completo. Si lo único que hice fue subir un peldaño. Sabrá sólo Dios si ese fue un error o no.

...No hay errores, sólo sucesos. Lo que sí hay es aquello que podrían llamar 'mala experiencia'. Pero hasta esas son buenas. Que lo típico que dicen todos lo diré aquí: No hay experiencia que no deje algo de enseñanza. Mientras que tampoco hay mal que por bien no venga. Y ahorita yo no veo mal. Veo confusión, pero la confusión no es negra... es grisácea. Dependiendo de cómo se va desenvolviendo en la gama de los grises es como voy caminando. Si se ennegrece, me haría para atrás. Si se enclarece, caería seducida. Y sí... admitiré que busco un blanco puro. Soy perfeccionista y orgullosa de serlo.

Sigo teniendo un cayo que esperaba no tener para ahora. No... no es un cayo, es un cadillo. De esos que igual y ya se aplastaron y los piquitos puntiagudos ya ni calan, pero sabes que está ahí. Te deshidrata que esté ahí. Y sabemos que el agua es vida, ¿no? ¿Qué hacerle? No está ahí porque quiero, pero quiero no prestarle importancia y eso hago. No la merece.

Ya no voy a hablar de caminos, opciones, sendas, la rosa de los vientos y el maravilloso compás. No hay nada de eso. Me he dado cuenta que no controlo los caminos, ellos se me presentan en frente y yo decido si tomarlos o no. He visto que la rosa de los vientos siempre va a soplar para donde se le dé la gana, sin importar todas las estrategias que se me puedan ocurrir para dirigir el viento hacia donde yo quiera. Y el maravilloso compás... que se supone que es lo que sí tendría en mis manos, ya ví que no. Ví que en esta vida nadie me dice nada, no existe la voz de sabiduría que me resolverá las cosas, unas manos que me desmenuzarán los problemas, ninguna bruja que pondrá cartas que predigan mi futuro, ni siquiera en la misma oración y fé encontraré respuestas concretas. No hay mapa. No hay ruta. "Caminante, no hay camino... se hace camino al andar".

Y quisiera hoy decir que no me da miedo. ¿Cuántas veces he escrito-- y no nos vayamos lejos, en este mismo blog... ¿Cuántas veces he escrito, paranoicamente, sobre mis miedos? No miedos de alturas, víboras y oscuridad (que los que me conocen, saben que es más que un pavor). Hablo del peor de todos: la soledad. Y cuántas veces no habré dicho: "Quiero pistas. ¿Qué va a ser de mí? Quisiera encontrarlo todo ya. ¿Por qué no entiendo nada? ¿Por qué se tarda tanto? Ya no quiero esperar. ¿Y ahora qué?"

Y, ¿saben qué? Esas preguntas siguen ahí. Intactas. Idénticas. Irresolvibles aún. Lo que ha cambiado es mi percepción de ellas. No se trata de empanicarse a contestarlas lo más pronto posible. Cierto, desde hace unas tres semanas estoy en otra posición... más cómoda, por así decirlo. Cómoda en el sentido de que puedo posponer esas preguntas y no pasa nada. Al menos por ahora. ¿Y al rato, cuando me entre lo existencial? Obvio reaparecerán.

Pero la percepción es permanente. A eso sí, ya no le tengo miedo. Si las respondo ahorita o en cinco años, viene dando lo mismo. La vida no es para adivinarse, no es para cocinarla. La vida es para tragarla como nos viene, cruda y desconocida. Nueva. Espontánea. Porque la vida nunca se hace vieja. Resulta que el sabio y la bruja no existen, que ninguno de los dos me puede predecir nada. Podré tirarle a algo, apostarle a lo mejor. Pero nada con certidumbre. Y antes, era tan necesaria...

Pues ya no. Puedo atreverme a decir que, planeando lo poco que pueda planear ahora (dígase carrera, relación, familia, amistades, espiritualidad), me es suficiente para seguir caminando sin detenerme cada 2 pasos a revisar si el paso anterior lo dí bien. Eso debe parar... a eso ya no vuelvo. Seré analítica, cuidadosa, precavida y perfeccionista toda la vida. Pero nada en este mundo me quitará mi derecho de probar las cosas como me las ponen en el plato sin preguntar qué ingredientes me pusieron ahí. Podré seguir cargando mi espada y mi escudo, pero la espada guardada y el escudo a mis espaldas. No tengo qué temer. No tengo por qué lidiar más con este miedo que no merece pararme de punta un solo cabello.

Despierta, pero ligera. Así es mejor... hay que encontrar el unagi [click for video], jeje. Paz.
JacquelineB.
Y vuelvo una vez más, como fiel niña que de repente tiene sus lapsus de insomnio y aburrimiento, vengo a escribir alguna tontería/chisme que se me ocurra. Dios mío... ya mero termina el año. ¿Soy la única o todos sienten que este año se fue de volada? Cañón. Se siente muy extraño. Por un lado como que, chin, todo un año y siento que no me detuve a apreciar muchas cosas. Pero por el otro, siento que se me fue así de rápido porque tantas cosas me pasaron. Mi 2007 me gustó mucho, a pesar de sus enormes bajones, hubo cosas que me subieron a las nubes... y quiero seguir subiendo.

Ya ni necesito contar el chisme. Todos aquí somos buenos para enterarnos de las novedades de los demás, jeje. Y nop, no es algo malo... si yo también lo hago y a menudo. Estoy feliz. Faltan muchos peldaños que trepar, pero la dirección ya no es tan borrosa como antes. Aún hay huecos que llenar. Aún hay preguntas que me hacen rascarme la cabeza. Aún hay dudas que resolver. Pero para eso inventó algún borracho algún día eso de los propósitos de año nuevo. Yo he escuchado la versión por ahí de que son 12. Tengo algunos en mente pero ninguno definido. ¡Los tengo que escribir! Por ahí tengo guardada la hoja del año anterior. A ver cuántos de los 12 que escribí ahí efectivamente los cumplí en este año que está por terminar.

Argh. No manches, ¡se me están congelando los pies demasiado! (Corro por calcetas gruesas y suaves, jiji). Acabo de chutarme las 5 de Harry Potter. Otra vez me dio coraje al final de la última. El mismo coraje que me dio cuando la ví en el cine hace tiempo... ¡ya quiero ver la que sigue, maldita sea! Y no, no voy a leer los libros hasta que termine de ver las 7 películas, digan lo que digan *raspberry*.

Hmm, no estoy nada inspirada para escribir algo inspirado... duh. Sólo quise venir a teclear cualquier tontería para que no digan que tengo esta cosa olvidada. Hay muchas cosas que hacer en estas vacaciones, lo cual es padrísimo. ¡Me quitarán las muelas del juicio en enero! Bueno, al menos eso se rumora... qué miedo. Pero bueno, ¿soy valiente o soy valiente? :P jaja. Como si no me conocieran y supieran qu esoy bien sacona para algunas cosas, jeje.

Seh, ya se me secó la cabeza de nuevo. Muchas cosas que faltan para estas vacaciones, pero ahorita lo que sigue es dormir. Lo demás que espere para mañana, que faltan sólo minutos... :) Con su permiso.

Dios... qué entrada tan más MALA, jajaja. Mejor nadie firme. ¡Mañana subo algo bien! ;P
JacquelineB.
I can't fight this feeling any longer
And yet I'm still afraid to let it flow
What started out as friendship, has grown stronger
I only wish I had the strength to let it show
I tell myself that I can't hold out forever
I said there is no reason for my fear
'Cause I feel so secure when we're together
You give my life direction
You make everything so clear
And even as I wander
I'm keeping you in sight
You're a candle in the window
On a cold, dark winter's night
And I'm getting closer than I ever thought I might
And I can't fight this feeling anymore
I've forgotten what I started fighting for
It's time to bring this ship into the shore
And throw away the oars, forever
JacquelineB.
Me espera muchísimo ruido las siguientes semanas. Ya se imaginarán por qué. Siempre hay mucho que hacer en música y psicología. Realmente siento que estoy estudiando dos carreras... De hecho, le dedico más tiempo al hobbie que a la profesional. (Ni me dí cuenta, pero ahí está mi inconsciente traicionándome puntualmente: mencioné primero la música que la psicología... go figure). No es que me gusta más una que otra. A la psicología le dedico las mañanas y las noches; las mañanas en clases y en las noches tareando. El resto del día, toda la tarde prácticamente, es para la música.

Debo admitir que me está volviendo algo loca/inestable/demente. Probablemente es el efecto pre-exámenes-finales o algo por el estilo. Me he estado esforzando demasiado para mantener ambas disciplinas equilibradas, pero parece que no puedo estar bien en una sin estar mal en la otra. Tiene que haber una manera de balancear, ponderar y organizar las maneras, las horas y el sudor en cada una para que ambas estén equilibradas y satisfechas. Es como si tuviera dos novios. Ambos necesitarían de mi tiempo, mi atención, mi cuidado, e te ce. (No, gente, no tendría dos novios a la vez).

Lo curioso es que después de esas semanas de RUIDO y PÁNICO, vienen las tan anheladas y heladas vacaciones de invierno. La navidad se aproxima y tengo tantas ganas de no hacer nada y hacerlo todo en mi no-actividad. A decir verdad, parece que me muevo más en vacaciones que en cualquier otro momento. Es ahí donde finalmente me puedo poner a terminar proyectos personales truncos, y empezar otros sueños que siempre se quedaron sueños... (hablo de escribir, pintar, cocinar, decorar).

Estoy tan confundida ahorita, pero no me sorprende... ¿cuándo NO estoy confundida? Bueno, llevo casi 2 años confundida. Ya ni sé si quiero estar sola o acompañada en el invierno... y eso que vendo tanto la idea de que todos liguemos ahorita que técnicamente aún es otoño y estamos a tiempo, para tener las provisiones necesarias en el frío (¡acurrucaciones!). Es una idea linda y deliciosamente romántica, pero desgraciadamente ya la hice demasiado complicada. Maldita sea. No es mi intención. Han pasado los meses y cada vez pongo la cuerda más arriba, como esperando más, queriendo más... o quizá, debajo de todo, estoy prolongándolo más. Parece que quiero que batalle, que demore, que le cueste llegar. Claro que todo esto no lo hago en mi plano de conciencia... pero, argh. Yo no era así. Creo que puedo regresar a como era antes. La gente sí cambia, ¿no? Quizá puedo retroceder y... Bah, es casi imposible.

No sé para qué me hago tantas bolas. Al menos por ahora no lo puedo evitar, y cuando tenga el tiempo de ponerme a pensar y realmente meditar estas cosas... ya veré cómo lo resuelvo como se debe. Y ya. Simplificar las cosas y abrir más el camino que he ido llenando ya de espinas cada vez más espesas. Es que es cierto, parece que quiero que no entre nadie... *shock*. Pues no es así. Es que, argh, maldita mente que juega conmigo. Quiero con todas mis fuerzas, pero no me dejo por miedosa o ya ni sé por qué. No me suelto y eso me desespera. ¡Antes no era así! Eso es lo que más me pega; el hecho de saber que alguna vez no tenía esta barrera tan alta, tan gruesa, tan resbalosa. Lo bloqueo y no quiero bloquearlo.

Quizá es porque simplemente quiero que esta vez sea real. Quizá es porque no quiero jugar otra vez. Quizá es porque esta vez lo quiero en grande... y para encontrarlo es todo un laberinto. YO soy todo un méndigo laberinto. Lo peor del caso es que me encanta. ¡¿Apoco no soy bien desesperante?! No sé cómo mis amigos no han salido de aquí corriendo por sus vidas.

Pero sí... lo admito y lo reitero. Me encanta complicarme las cosas. No todas, naturalmente. La mayoría las prefiero sensishitas y por ende, son más disfrutables. ¿Pero en el amor qué? Lo sencillo no aplica. No, para mí no. CLARO, el golpe es de lo más sencillo. Girl meets boy. Girl falls in love with boy. Done. De hecho también me encanta el hecho de que el "proceso" no es un proceso en sí... ¡Wuo! ¡Tuve un déja vu justo ahora! :D Qué cool... *ahem*. Estem, sí. De hecho también me encanta el hecho de que el "proceso" no es un proceso en sí... no hay pasos a seguir, no hay un instructivo, there's no wrong or right way to do it. Simplemente ES, y todo lo demás que se vaya al caño.

Lo complicado realmente viene cuando empiezas a racionalizar las cosas. Son como dos Jackie's. (Sip, teoría de Raúl pero que naturalmente aplica para todos y ya todos se la saben). El yo emocional, el yo racional. El emocional es a todo dar... está bien idiota y todo le sale mal. Todo lo hace reaccionar, para bien o para mal. Todo le emociona, todo le pega, todo le evoca. Sip, está BIEN wey... :) pero cae muy bien. El racional es inteligente, analítico, calculador, protector. Las cosas le salen bien y no le duele nada. Pero ARGH, cómo nos choca que en muchas ocasiones no nos deja disfrutar del momento y portarnos como niños. ¡Que eso debería ser 24/7, qué no! Pero admitamos que ya cumplimos 20 años y que no en todas situaciones podemos ser pequeñuelas chicuelas chimuelas. Y admitamos también que gracias a ese lado racional nos hemos evitado unas buenas sangoloteadas y tropezones que no nos dejan una verdadera enseñanza porque hemos cometido ese error 80 veces antes, "con la misma piedra".

Es relativo. Sin embargo, al menos por el invierno... Al menos por el invierno, ¡maldita sea! Quisiera que ese padre racional se callara tantito, que se bajaran las defensas. Como alguna vez dije en este mismo blog en Diciembre del año pasado, es en esta época cuando me pongo toda calientita, invitadora, tierna. No sé si es una respuesta biológica natural a las bajas temperaturas, o la bonita sensación de que se acerca la Navidad y todos tenemos que ser lindos con todos, pero eso es lo que pasa. Sin embargo, no sé por qué me da la sensación de que este año va a estar más racional la cosa. Si no le pido a aquél que se quede en silencio este par de meses, no lo va hacer (cuando en años anteriores era algo natural, que realmente ni me daba cuenta cuándo le picaba al switch y la barrera bajaba poquito a poco, hasta no tener ni una pulgada de altura).

De nuevo, racionalmente hablando, es algo bastante peligroso. Claro que cuando las defensas andan bajas soy más vulnerable, y cualquier golpesito me va a doler hasta el alma. El emocional también tiene sus defensas... el emocional negativo, al menos. El emocional también puede ser serio, enojón, ¡agresivo! Fregados no. Bueno, quizá no "agresivo", pero sí defensor. Pero todo lo hará desde los sentimientos, y todos sabemos que cuando actuando bajo sentimientos no pensamos muy bien las cosas.

¡Pero al diablo con todo eso! Llevo 300 días del año de este lado de la carta, al menos los 65 días que restan quiero bajar mis defensas. ¡A ver si así me dejo! A ver si así me suelto un poquito más, pongola cuerda floja a un nivel más razonable y empiezo a abrir quizá no la puerta entera, pero ventanillas por ahí... que ya he ido abriendo unas últimamente. Es que neta ya no puedo respirar. En mi propia cabaña de ACERO, ya no puedo respirar. Estoy sola inhalando mi mismo bióxido de carbono e intoxicándome en él. ¡Yaaa! Tengo demasiado que dar como para no estar dándolo cada sagrado minuto de mi vida.

Realmente creo, genuinamente, que si empiezo a abrir ventanas o hacer agujerillos por ahí aunque sea con las uñas, mi cabaña podrá volver a ser como era antes... de madera, iluminada, con plantitas colgadas en el borde de la ventana abierta para dejar entrar las brisillas del afuera, cortinas semitransparentes, el piso pulido y música de fondo. Por lo menos pido que haya movimiento. Puede ser que aún esté yo sola ahí encerradilla, barriendo la misma tierra y regando las mismas matas. Dije ventanas, no puerta. Obviamente el ultimatum es ese. La puerta lleva ya demasiado tiempo cerrada, y desde que cerró ya no es lo mismo... La falta de oxígeno empezó a pudrirlo todo.

Pero he encontrado en mí una cierta luz, propia, mía. Una disposición que había perdido, de volver a encenderlo y limpiarlo todo. Mínimo limpiarlo ya bien. No mentir que ya está todo listo para abrir la puerta cuando realmente no. No. Realmente sacar toda basurilla, comino y hasta la última pelusa. Ya no es tan difícil. Ya no hay ningún intruso ahí dentro, ningún ser caminando con los pies sucios, no-bienvenido, dañando mi suelo y picando mis paredes, ennegreciéndolo todo con música azul. Ya no me tiene limpiando atrás de él su mugrero. No. Ahora el mugrero que queda es mío, y ya me conozco cuando limpio un cuarto o una casa entera. Conozco qué tipo de tierra es, y es un proceso tres mil veces más sencillo... El poco desorden y polvo que queda son restos de mi propio caos que ya no es caos. Es una danza que se ha repetido ya demasiadas veces en todo este tiempo y ya me sé la coreografía entera. Ya sé por dónde piruetean los ganchos fuera de lugar, en qué momento los platos sucios se avientan un ball change por ahí y los libros se caen de las repisas marcando un armonioso saut de chat.

Me he envenenado la mente con esa coreografía y ya me aburrió demasiado. Ya me desesperó con los mismos pasitos estúpidos y la música que antes era melancólica, ahora es hueca y sin sentido. Ya sé atraparlos a todos en sus cifras de danza y como al menos una ventana sí he tenido abierta todo este tiempo, por ahí saldrán volando para romperse con el primer árbol que se les atraviese. ¡Sí! ¡Árboles! ¡Está repleto de árboles afuera! ¿Y yo como vieja amargada encerrada nadamás escuchando a lo lejos cómo todos los demás se trepan en ellos a darse besos secretos detrás de las hojas? ¡NO! De hecho por mucho tiempo le subía al volumen a mi enferma canción para callar las risillas de los demás... cínicamente, celosamente.

Dejé que la tristeza me pudriera. Pero lo que no te mata, te hace más fuerte. Mínimo ya sé dónde estoy, y mi yo racional lo ha analizado todo. Estoy queriendo limpiarlo todo lo más rápido posible, porque finalmente mi cabeza se puso de acuerdo con mi corazón. La cabeza racional pausó la música, agarró la escoba y detuvo ese caos psicotizador... Sí, apenas he agarrado la escoba. No he limpiado nada. El pequeño corazón empezó a latir demasiado fuerte, tanto que ya estaba tan desesperado por que la razón abriera una mentada ventana. Y por fin, ha hecho caso. Ha tomado las riendas, se ha puesto las pilas. Quiere sacudirlo todo en friega, para que la pobre niña loquilla de adentro por fin salga a besar un amor en el árbol... y lo invite a pasar a una cabaña de madera y aromas de jazmín.